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Cuándo tirar la toalla y cerrar tu negocio

Hay proyectos personales y profesionales a los que conviene analizar si es necesario seguirles invirtiendo nuestra energía o no, señala Adriana Castro.
mar 02 agosto 2022 06:05 AM
Cuándo tirar la toalla y cerrar tu negocio
Haz una pausa para identificar qué has hecho mal. Detente, equivócate con consciencia y aprende, apunta Adriana Castro.

(Expansión Mujeres) - En un mundo plagado de frases como “querer es poder” o “rendirse no es opción” da mucho miedo tirar la toalla porque sentimos que nos coloca en un lugar vergonzoso: “la perdedora”, “la débil” y “la que no hizo lo suficiente”.

Pero hay proyectos personales y profesionales a los que conviene analizar si es necesario seguirles invirtiendo nuestra energía o no.

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Veamos un ejemplo en un ámbito concreto: imagina que quieres poner un negocio propio.

En el mundo del emprendimiento hay una regla: “no pierdas más dinero del que puedes perder”. Es decir, por muy enamorada que estés de un proyecto hay que establecer un límite de cuánto le vas a invertir a fin de que no afecte tus finanzas personales.

Siempre que se hace un negocio, las finanzas personales hay que tenerlas separadas. Es como si tuvieras dos cajas: una para pagar tus gastos (la renta, tu comida, tu perro y tu seguro) y otra que te permita invertir en un negocio determinado.

Al poner un negocio hay que establecer un periodo para determinar si funciona. Claro, no hablo de un mes… me refiero a mínimo un año para saber si el negocio es viable. Obviamente en menos de ese año ya debe haber ventas para saber que la idea funciona.

Lo importante es poner un límite de hasta dónde estás dispuesta a poner y pase lo que pase, no cruces la línea. Me refiero a nunca tomar dinero de la caja que está destinada a pagar tus gastos personales porque estarías poniendo en riesgo tu estabilidad.

Al emprender, en el transcurso de los meses, ya se tendrían que ver resultados: tener clientes porque esto te ayuda a saber que sí hay respuesta del mercado. Estos clientes te permiten identificar qué problemas hay al comprar, cuáles son sus objeciones y cuánto tardan en convertirse en tus clientes.

Si a los tres meses no has cerrado ni un solo cliente, revisa si hay un problema con tu producto o servicio, o quizá no le has invertido toda tu energía a lo que monetiza y te da dinero, o es la estrategia… pero la realidad es que hay algo que no funciona.

Haz una pausa para identificar qué has hecho mal. Detente, equivócate con consciencia y aprende. Y si para cuando esto suceda, la caja del monto que tenías destinado para tu negocio ya se terminó, lo más saludable es que pares, te rindas y lo dejes ir.

 

No pasa nada si tiras la toalla. O mejor dicho, sí pasa, pero eres capaz de afrontarlo. Confía en que podrás atravesar ese proceso adaptativo y necesario que te llevará a un cambio saludable.

No arriesgues más de lo que puedes arriesgar. No comprometas el dinero de la caja que está destinada a tus gastos personales. Además, un negocio implica mucho tiempo de sembrar para luego cosechar así que, si por ahora no tienes la posibilidad de seguir invirtiendo en ese proyecto, no hay nada de malo en parar.

Hacerlo te permitirá entrar en un estado de pausa. ¿Y de qué vivir en esa pausa? Podrías enfocarte a conseguir un cliente a quien le resuelvas un asunto que aunque no te ilusione mucho ese tema, te ayudará a sacar a flote tus gastos personales. También podrías conseguir un trabajo temporal.

Haber parado tu emprendimiento te permitirá verlo a la distancia y con perspectiva para decidir si posteriormente quieres retomarlo o más bien lo hacías para cumplir expectativas que no eran tuyas o simplemente descubrirás que tus anhelos han cambiado y así está bien.

Si tiras la toalla, reflexiona esto: revisa el concepto de lo que para ti significa rendirse.

Acepta que no te estarías rindiendo de ti, solo de un proyecto. ¿Notas cómo cambia el impacto de tus palabras?

No estarías dejando ir tu felicidad, solo soltarías un proyecto que está implicando más retiros de energía que depósitos a tu bienestar.

Aprende a rendirte de los proyectos que no te funcionan… y hay que hacerlo a tiempo porque si no tu salud mental se pone en riesgo.

 

También confía en tu capacidad para adaptarte a lo nuevo y a lo incierto ¿alguna vez estuviste en una relación de pareja en la que ya no era saludable estar ahí? Seguramente en su momento tuviste mucho miedo, pero al final la soltaste y probablemente hoy te sientes bien de haber dejado ir esa etapa de tu vida que ya no era viable para ti.

En resumen, no estarías rindiéndote de ti y de tu felicidad, solo te estarías rindiendo de un proyecto. Y eso es completamente válido.

La felicidad no sólo se crea luchando por tus sueños. También se crea dejándolos ir.

Nota del editor: Adriana Castro tiene una especialidad en Psicología de la Creatividad por la Universidad Autónoma de Barcelona. Es fundadora de Call to Action: Empresas felices. Síguela en LinkedIn , Facebook y/o Instagram . Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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