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Mentorías para ser más auténtica

Mucho del éxito de los programas de mentoría es que se basan en la relación que se establece entre una persona experimentada y reconocida en la empresa y alguien recién llegada, señala Adriana Castro.
mié 21 julio 2021 12:06 AM

(Expansión Mujeres) - En días previos, Martha Barroso, directora de People & Culture en Manpower Group Latam, compartió claves que ha implementado para ser una buena empresa para las mujeres.

En particular mencionó la importancia de que haya políticas que no solo se ejecuten, sino que se flexibilicen de acuerdo a lo que las colaboradoras vayan requiriendo.

Mencionó que en Manpower actualizaron sus demográficos y descubrieron que cuentan con una población de mujeres diversa: no todas son mamás, no todas están casadas, y por lo tanto no es posible generalizar que todas tienen las mismas aspiraciones.

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“Cuando vas flexibilizando te das cuenta que una política de mujer, no es una política de mamá”. Señaló que se tiene que adecuar qué es una política para una mujer. No solo se trata de ofrecer flexibilidad pensando en una mujer que tiene que cuidar a sus hijos; también hay que ofrecer flexibilidad para que pueda ir al gimnasio o para estudiar una carrera o para hacer otra cosa como viajar. A partir de escuchar, se entiende quién es tu población y qué quiere.

Me parece que sería muy valioso que dentro de las políticas para mujeres se incluyeran programas de mentoría enfocados a promover una cultura de equidad de género, el liderazgo y la seguridad genuina.

La mentoría es una valiosa herramienta que ayuda a desarrollar una autenticidad que nos hace sentir confiadas para vencer las barreras a las que nos enfrentamos en la actividad profesional diaria.

Mucho del éxito de los programas de mentoría es que se basan en la relación cercana que se establece entre una persona experimentada y reconocida en la empresa y alguien recién llegada, quien es guiada para convertir sus debilidades en fortalezas y favorecer el desarrollo de su carrera de manera óptima.

Gran parte del poder de estos programas es detonado por los lazos de unión que se van creando entre las dos mujeres implicadas a fin de que quien recibe las mentorías evolucione profesional y personalmente.

En el plano profesional hay muchos temas que serían de valor dentro del programa. Para empezar: cómo detectar sesgos inconscientes que nos impiden escalar a posiciones directivas. Entre nuestros miedos, el síndrome del impostor y la sensación de que deberíamos estar más preparadas antes de levantar la mano para postularnos como candidatas para un cargo más alto, estamos dejando pasar oportunidades valiosas.

Pienso que la aversión al riesgo es otro factor que muchas deberíamos cambiar porque limita nuestro crecimiento. Necesitamos desarrollar actitudes y habilidades que nos ayuden a la toma de riesgos calculados.

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Mujeres, una fuerza clave para el éxito de las empresas

En el plano personal sería muy valioso que se abordara la importancia de encontrar la justa medida entre el cuidar a otras personas y cuidar de nosotras mismas. El balance entre vida laboral y personal con frecuencia se desequilibra porque aún los espacios de tiempo en los que se supone que son para nosotras, los destinamos a estar para otros.

Con frecuencia sacrificamos nuestros tiempos para priorizar necesidades de alguien cercano y a la larga afecta nuestra salud mental.

¿Cuántas veces decimos que sí por miedo a que se pierda la estabilidad de la relación con esa persona? Dicen que el sacrificio siempre se cobra, así que hay que estar muy atentas de no tomar el rol de la mujer sacrificada porque afecta nuestra autoestima y podemos caer en actitudes manipulatorias hacia nuestros seres queridos.

Considero que un programa de mentorías diseñado para mujeres y conformado por mentoras tendría la ventaja de ofrecer una mayor comodidad y mejores niveles de comunicación entre ambas partes.

Además, mi ideal sería que hubiera mentoras con hijos que expliquen a quienes son madres todo lo necesario sobre las políticas de maternidad de la empresa, y también que hubiera mentoras sin hijos que funjan como modelos a seguir y desmitifiquen la figura de que quien no tuvo hijos es una mujer egoísta y amargada que no sabe trabajar en equipo. Aunque no lo parezca, aún hay personas que tienen ese concepto de quienes no fuimos mamás.

Un programa integral de mentoría para mujeres dentro de las políticas de una empresa aporta elementos para aumentar la autenticidad, potencia el desarrollo de nuestra carrera, y nos permitiría identificar a los facilitadores y obstaculizadores de nuestra trayectoria laboral.

Además, la implementación de estos programas incentivaría la participación de forma activa para que nuevas participantes se conviertan en mentoras de otras mujeres.

Nota del editor: Adriana Castro tiene una especialidad en Psicología de la Creatividad por la Universidad Autónoma de Barcelona. Es fundadora de Call to Action: Empresas felices. Síguela en Facebook (adrianacastromx). Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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