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El trabajo es un motor que da sentido e identidad a las mujeres sin hijos

La maternidad no es la única forma ni la garantía de realización personal, opina Adriana Castro.
mié 07 julio 2021 12:03 AM

(Expansión Mujeres) - Desde el enfoque de la psicología positiva, encontrar sentido a la vida es un componente que genera felicidad. Y si eres de las que disfruta su trabajo, no me dejarás mentir, el ámbito laboral contribuye mucho a que tu vida tenga sentido.

Hay ciertas características que tienen en común los trabajos que contribuyen a un propósito de vida:

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- Es trascendente: te permite identificar que lo que haces no solo tiene un beneficio para ti sino también genera un impacto positivo en la vida de otras personas.

- Te pone en flow: me refiero a que con frecuencia logras estados mentales en los que te enfrentas a actividades que te retan, son difíciles y requieren esfuerzo, pero estás dispuesta a poner tus habilidades en acción para llegar al objetivo.

- Es episódico: estás consciente de que hay tareas en tu trabajo que son francamente aburridas y monótonas, pero se compensan con otras que te llenan de energía porque te permiten poner tus fortalezas en acción y al servicio de los demás. Para mí, por ejemplo, los aspectos administrativos y fiscales de mi negocio no me hacen nada de ilusión, pero cuando termino de impartir un taller y una de las participantes me agradece todo lo que descubrió con las experiencias que vivió en él, siento que mis esfuerzos depositados en cada tarea se unen y mi trabajo tiene todo el sentido.

- Disuelve la división entre lo personal y lo profesional de manera positiva: se refiere a que, a nivel de valores, tus acciones en el ámbito personal y en tu vida laboral son similares. Es cuando la cultura de tu empresa te hace tanto sentido que en tu vida personal actúas a partir de los mismos valores. Esta característica evita que tu vida esté dividida en “cajitas” en las que se espera que en lo profesional te comportes de una manera distinta que en lo personal.

Tener la fortuna de contar con un trabajo con propósito ayuda a que encuentres una conexión auténtica entre tu trabajo y un sentido de vida más amplio y trascendente. Algo que va más allá de ti misma.

En particular, para las mujeres que no tenemos hijos la vida laboral puede ser una gran articuladora de sentido e identidad.

En aquellos años en los que intenté ser mamá y no lo logré, recuerdo que mi trabajo se convirtió en un gran salvavidas que me ayudaba a enfocar mi energía en algo positivo y me alejaba de colocarme en el papel de víctima.

Saberme eficaz y productiva laboralmente me ayudaba a sobrellevar miedos existenciales que me quitaban el sueño: “sino seré mamá, entonces ¿quién seré? ¿qué me dará identidad?”. Temores alimentados por una cultura basada en un ideal hegemónico maternal que establece que ser mamá es el rol más importante que una mujer puede experimentar; y dicho sea de de paso, lamentablemente este discurso plantea que solo hay un tipo de maternidad: el de la madre perfecta (con precios a pagar bastante injustos, por cierto).

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Con los años, mi trabajo me ha permitido resignificar mi no maternidad y me ha dado la oportunidad de vivir otras experiencias de vida que me hacen experimentar que mi existencia tiene sentido.

Después de un tiempo entendí que la maternidad no es la única forma ni la garantía de realización personal.

Una de las cosas que algunas mujeres sin hijos nos cuestionamos es sobre nuestro legado. Cuando nos vayamos de este mundo, ¿quiénes nos van a recordar si no tendremos hijos, ni nietos? El trabajo puede ser una respuesta.

Ojo, no quiero decir que te tengas que convertir en una trabajadora compulsiva, ni que este ámbito es el único que define tu valor como mujer, pero sí puedes echar mano de él para formar una identidad que te haga sentir orgullosa de lo que puedes aportar.

Un trabajo con propósito no necesariamente es uno en el que te pagan mucho, eres famosa y te permite ganar múltiples premios; es aquel que te llena y cumple con las características que ya te mencioné.

Michael Steger, psicólogo de la universidad de Colorado, Estados Unidos, ha investigado mucho sobre el sentido de la vida. Señala que ha encontrado características comunes en las personas que dicen que su vida tiene un significado valioso. Son personas que han cambiado la pregunta “¿qué hago para que mi vida tenga sentido?” por “¿qué hago para ayudar a que la vida de otras personas tenga sentido?”.

¿Te das cuenta? Aquí hay dos palabras clave: “ayudar” y “otros”. Y tu trabajo puede ser un gran vehículo para ponerlas en acción y volverte un referente: una mujer sin hijos, ya sea por elección o por circunstancias, lo suficientemente profesional y plena para inspirar a nuevas generaciones.

Nota del editor: Adriana Castro tiene una especialidad en Psicología de la Creatividad por la Universidad Autónoma de Barcelona. Es fundadora de Call to Action: Empresas felices. Síguela en Facebook (adrianacastromx). Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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