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Las mamás humanizan los espacios de trabajo

La consideración hacia las necesidades particulares de las personas del equipo es esencial para generar lealtad y compromiso, considera Adriana Castro.
mar 11 mayo 2021 12:03 AM

(Expansión Mujeres) - Imagina que llevas una junta de tres horas. Son las ocho de la noche y no ves para cuándo va a terminar la reunión. Estás exhausta y tu mente ya no da para aportar más soluciones pero no dices nada para que no piensen que estás poco comprometida con el equipo.

Afortunadamente hay una mamá en la junta que dice: “Oigan, ya hay que parar: necesito dar de cenar a mi niña para que se pueda dormir temprano”. En ese momento tú y el resto de tu equipo escuchan un coro celestial gracias a que alguien se atrevió a dar voz a una realidad: más allá de profesionales somos personas.

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Las mamás son muchas veces las embajadoras encargadas de visibilizar que hay una vida después del trabajo.

Existe una cultura laboral basada en celebrar la productividad a costa de cualquier precio. En la plática cotidiana alguien dice “me dormí a las dos de la mañana mandando cotizaciones” y otra persona responde “¡ah! Te fue bien. Yo por hacer los reportes, ya ni dormí; vengo en vivo”. La intención es que todos alabemos la fórmula: el nivel de ojeras es directamente proporcional al compromiso de la persona con su trabajo.

Somos la sociedad de las frases empoderadoras de Facebook: “nosotras podemos con todo y más”, “no puedes rendirte, si lo haces eres como todas las demás” que nos seducen presentando el éxito basado en la autoexplotación.

Siendo dueña de tu propio negocio no tienes un jefe que te exija, eres tú quien siguiendo metas extrínsecas te obligas a ser capaz de todo y de hacer posible lo imposible convirtiéndote en la más exigente y cruel de las jefas.

La pandemia trajo el triunfo del online. Ahora, hay que estar 24/7 conectadas y disponibles en nombre del desempeño, la velocidad y la rentabilidad.

El precio a pagar es la inexistencia de tiempo para ti.

Así que cada vez que una mamá solicita consideración hacia sus necesidades para tener tiempo con sus hijos, nos recuerda la importancia de que no todo es trabajo y hay que destinar tiempo para otros ámbitos de nuestra vida.

La consideración hacia las necesidades particulares de las personas del equipo es esencial para generar lealtad y compromiso.

Ya que estamos en temas de consideración, déjame compartirte un caso que nos sirva de anti-ejemplo. Iba a poner el nombre de alguien, pero para que no haya ofensas imaginemos que soy yo. Este es el caso de Adri.

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Adri es jefa de un equipo de ventas conformado por mujeres. Se caracteriza por ejercer un liderazgo convencional basado en la productividad a cualquier precio.

Tomó un curso de esos milagrosos de “aprenda liderazgo mientras duerme”.

En su equipo tiene a Elena y a Pamela. Veamos algunas de las decisiones que ha tomado con sus puestos de trabajo.

Elena es una mujer que lleva 2 años en el equipo y recientemente se enteró que está embarazada. Es su primer hijo y uno de sus temores es perder oportunidades de crecimiento laboral por vivir su rol de madre. Fue testigo de cómo otra compañera del equipo que se embarazó no logró el ascenso que pedía porque Adri, la jefa, consideró que no podría con ambas responsabilidades.

En ese mismo equipo está Pamela. Ella lleva 4 años trabajando en la empresa y es muy dedicada. Es una mujer que no tiene hijos y en todos esos años le ha tocado que varias compañeras se embaracen y soliciten su incapacidad. Cada vez que esto ocurre, Adri suele endosarle a Pamela algunas responsabilidades de la compañera que está de incapacidad.

Ha ocurrido que en algunas ocasiones, aunque su compañera ya haya regresado al trabajo de lleno, las tareas “temporales” de sus compañeras las sigue cumpliendo Pamela.

El colmo fue en una Navidad. Se necesitaba que alguien hiciera guardia, Adri decidió que dado a que la mayoría eran mamás y debían estar con sus hijos, Pamela al ser la soltera, era la persona indicada para hacer la guardia.

Actualmente Adri se pregunta por qué tiene tanta rotación de personal. ¿Alguna idea?

Tener consideración a las necesidades de las demás validando que no todo es trabajo es apostar a la humanización y al reconocimiento de las demás personas.

Alguien que apaga su computadora en el momento que termina su horario de jornada no es sinónimo de poco compromiso, es un acto de salud mental.

Si estás a cargo de un equipo, cada vez que tomas una decisión en la que consideras las necesidades personales de alguien que te ha demostrado su compromiso, humanizas un espacio a favor de la vida y de vínculos laborales duraderos basados en la confianza.

Nota del editor: Adriana Castro tiene una especialidad en Psicología de la Creatividad por la Universidad Autónoma de Barcelona. Es fundadora de Call to Action: Empresas felices. Síguela en Facebook (adrianacastromx). Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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