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Soberanía digital, la llave que las mujeres mexicanas aún no tienen en la mano

Mientras las mujeres no tengan acceso real, conocimiento y control sobre herramientas tecnológicas y financieras, su inclusión económica seguirá siendo superficial.
vie 06 marzo 2026 06:01 AM
Soberanía digital, la llave que las mujeres mexicanas aún no tienen en la mano
Una mujer que domina herramientas digitales no solo puede acceder a mejores empleos: puede crear su propio negocio, vender en plataformas de comercio electrónico, gestionar sus finanzas con aplicaciones especializadas y competir en mercados que antes le eran inaccesibles, apunta Ana Belén González.(Foto: iStock)

En el marco del Día Internacional de la Mujer, la conversación suele girar en torno a la brecha salarial o la representación en consejos directivos. Son discusiones necesarias, pero incompletas. Existe una dimensión menos visible y más estructural que las sostiene a todas: la brecha de soberanía digital. Mientras las mujeres no tengan acceso real, conocimiento y control sobre herramientas tecnológicas y financieras, su inclusión económica seguirá siendo superficial.

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México ha avanzado. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera el 72.8% de las mujeres contaba con al menos un producto financiero formal, frente al 80.9% de los hombres. La brecha se ha reducido respecto a años anteriores, pero persiste. Y lo más importante: tener una cuenta no equivale a tener autonomía. La inclusión financiera tradicional ha medido acceso, no capacidad de decisión.

El problema de fondo es estructural. La tasa de informalidad laboral de las mujeres en México fue de 55.2% en el cuarto trimestre de 2024, mayor que la de los hombres (54.0%), y en 25 de 32 estados la informalidad femenina supera a la masculina. Para muchas de estas mujeres, el sistema financiero tradicional resulta costoso, burocrático y distante. La infraestructura digital —billeteras móviles, plataformas de ahorro, pagos electrónicos— puede reducir esas barreras. Pero estos beneficios solo se materializan cuando las usuarias acceden a plataformas seguras, confiables, y comprenden los riesgos asociados.

Aquí es donde entra la soberanía digital: no se trata únicamente de tener conexión a internet, sino de saber usar herramientas tecnológicas para generar ingresos, proteger el patrimonio y tomar decisiones financieras propias. Y en ese terreno, la brecha sigue siendo profunda. El Global Findex 2025 del Banco Mundial confirma que las mujeres en economías en desarrollo siguen siendo desproporcionadamente menos propensas que los hombres a tener cuentas y a usarlas plenamente, con una brecha de género aún persistente de 5 puntos porcentuales. La tecnología no es neutral: puede reducir desigualdades o amplificarlas.

Esto se vuelve crítico cuando hablamos de empleo y emprendimiento. Los sectores tecnológicos concentran los trabajos mejor remunerados y de mayor crecimiento proyectado. El Foro Económico Mundial estima que las habilidades digitales serán determinantes en la creación de empleo hacia finales de esta década. Sin embargo, las mujeres siguen subrepresentadas en carreras STEM, en roles tecnológicos de alto valor y en el ecosistema emprendedor digital. De hecho, solo el 29% de las empresas de seis o más empleados en México son dirigidas por mujeres.

Una mujer que domina herramientas digitales no solo puede acceder a mejores empleos: puede crear su propio negocio, vender en plataformas de comercio electrónico, gestionar sus finanzas con aplicaciones especializadas y competir en mercados que antes le eran inaccesibles. El emprendimiento digital puede comenzarse con capital reducido, desde cualquier lugar, y escalar sin las barreras físicas de siempre.

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Y nunca antes había sido tan accesible aprender para lograrlo. Hoy, una mujer en una comunidad rural puede capacitarse en finanzas personales, diseño, programación o gestión de negocios a través de videos en YouTube o mediante conversaciones con herramientas de Inteligencia Artificial (IA) como Claude / ChatGPT u otros modelos disponibles de forma gratuita. La educación formal sigue siendo importante, pero ya no es el único camino. El conocimiento está disponible a cualquier hora, desde un teléfono móvil. El obstáculo real no es la ausencia de recursos educativos: es no saber que existen o no tener la confianza para usarlos.

El círculo es virtuoso cuando se activa: mayor educación digital conduce a mejores empleos o negocios más sólidos, que a su vez fortalecen la capacidad de ahorro, inversión y acumulación patrimonial. Es exactamente ese círculo el que históricamente se ha roto para las mujeres mexicanas.

En el Día de la Mujer, la pregunta no debería ser cuántas mujeres tienen una cuenta bancaria. La pregunta de fondo es cuántas tienen habilidades digitales suficientes para emprender, aprender conocimientos nuevos, acceder a empleos bien remunerados y ejercer control real sobre su futuro económico. La soberanía digital no es un lujo tecnológico. Es una condición estructural para que la igualdad deje de ser una promesa y se convierta en realidad.

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Nota del editor: Ana Belén González es estratega de marketing y constructora de comunidades en tech y blockchain, actualmente Marketing Lead en Fluid, uno de los principales protocolos DeFi a nivel global. Su trayectoria abarca EigenLabs, Arbitrum Foundation y la Ethereum Foundation. Es co-fundadora de Ethereum México, promueve la educación, la inclusión y el liderazgo en tecnología para crear oportunidades para cientos de personas y builders en la región. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente a la autora.

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