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Advertencia: el exceso de gratitud te quita oportunidades

La gratitud es una virtud a la que hay que encontrar el equilibrio para evitar el exceso o la deficiencia, señala Adriana Castro.
mar 10 agosto 2021 11:59 PM

(Expansión Mujeres) - A lo largo de la pandemia he notado que un componente de la felicidad que algunas personas han incorporado a su día a día es la gratitud. Definitivamente tiene muchos beneficios. Te permite mejorar el vínculo con otras personas. Incluso hay estudios que demuestran que realizar prácticas frecuentes como un diario de gratitud mejora la salud física como la calidad del sueño.

Este año escribí un artículo dedicado a todas sus bondades .

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Pareciera que sentir y expresar gratitud siempre hace bien. Incluso el escritor francés, Jean de la Bruyère, decía “sólo un exceso es recomendable en el mundo: el exceso de gratitud”.

Uy, cuidado; justo aquí es donde quiero enfocarme... y tomando el rol de abogada del diablo cuestiono: ¿el exceso de gratitud podría ser perjudicial para alguien?

Pues la ciencia ha descubierto que sí.

Esto significa que las fortalezas o cualidades personales, incluyendo la gratitud, hay que usarlas en su justa medida, ya que si se utiliza demasiado, puede traducirse en una debilidad. Investigaciones revelan que las personas que exageran en el uso de una fortaleza tienen un menor florecimiento, menos satisfacción con la vida y hasta una mayor tendencia a la depresión.

Hace tiempo conocí a Fabiola. Estaba a cargo del área de Recursos Humanos (RRHH) de su empresa. Desde hace años tiene el mismo cargo y en varias ocasiones ha soñado con ascender de puesto. En una ocasión, en su trabajo salió una convocatoria para liderar un proyecto. Quien obtuviera el cargo contaría con un equipo de apoyo, que respondería exclusivamente a la persona líder.

Desde que Fabiola supo de ella, le hizo ilusión levantar la mano para postularse, pero al poco tiempo la invadieron sus propios sesgos inconscientes: “¿Pero a mí quién me va a ver como jefa?, ¿y si descubren que no soy capaz?, ¿para qué arriesgarme con un proyecto nuevo que no domino si debería de quedarme con mi cargo y sentirme agradecida por lo que tengo? Buscar algo nuevo hará sentir a mi equipo actual que no lo aprecio lo suficiente y que los estoy abandonando”, "es ambicioso y poco agradecido de mi parte que esté pensando en algo nuevo para mí”. La educación que hemos recibido muchas mujeres va orientado a eso: a no arriesgarnos y a quedarnos en la zona de confort ¿o será “conform”?

Los sesgos inconscientes son asociaciones mentales no intencionales y automáticas basadas en género, clase, raza, etnia y creencias religiosas. Son prejuicios que tenemos tan interiorizados que pueden afectar lo que pensamos de nosotras mismas y de nuestras capacidades. Nos llevan a tomar decisiones alejadas de la realidad y basadas en prejuicios.

El problema es cuando los sesgos se alían con el exceso del uso de ciertas fortalezas, como la gratitud, convenciéndonos de que “mejor ya no le movemos y es preferible sentirnos agradecidas quedándonos con lo que ya tenemos”. En este sentido, el exceso de gratitud se vuelve un obstáculo para el crecimiento personal y profesional.

La solución existe, aunque no es sencilla. Se trata de estar consciente de cuando se te pasa la mano en el uso de tu fortaleza, pero es especialmente complicado para una misma identificar sus propios comportamientos en el uso excesivo de sus fortalezas. Por lo tanto, es fundamental que estés abierta a recibir comentarios sobre tus reacciones.

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Mujeres, una fuerza clave para el éxito de las empresas

Recibir retroalimentación sobre tus fortalezas por parte de una variedad de personas cercanas promueve tu autodesarrollo a través de recursos relacionados con las emociones positivas, las relaciones y la voluntad. Así que te invito a recopilar comentarios honestos sobre tus acciones con otras personas de confianza.

Lo ideal es que esta retroalimentación luego la entrelaces con las observaciones de un profesional, que podrían validar aún más la retroalimentación de otros.

Eso fue justo lo que Fabiola hizo y descubrió que estaba sobre usando su gratitud en un contexto en el que se necesitaba el uso de otra de sus fortalezas: la valentía.

Comprendió que, ante un reto que podría hacerla crecer profesionalmente, debía hacer a un lado la gratitud, salirse de la zona segura y aumentar el nivel de valentía para que a pesar de tener poca información o no contar con todo el conocimiento que ella hubiera querido tener, levantara la mano para postularse al nuevo cargo.

Así que ahora ya lo sabes: la gratitud es una virtud a la que hay que encontrar el equilibrio para evitar el exceso o la deficiencia. Encontrar la justa medida de tus niveles de gratitud te permitirá tener lo mejor de ambos mundos: por un lado, mantener una actitud de conexión con los demás y apreciación de los aspectos positivos de tu vida; por otro, tener la valentía de levantar la mano para crear oportunidades que te hagan crecer.

Nota del editor: Adriana Castro tiene una especialidad en Psicología de la Creatividad por la Universidad Autónoma de Barcelona. Es fundadora de Call to Action: Empresas felices. Síguela en Facebook (adrianacastromx). Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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