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El futuro económico y social crece con más niñas en las TIC

IA, ciberseguridad, analítica avanzada e infraestructura digital no son sectores del futuro, son los motores del presente. Y ahí es donde ampliar la base de talento se vuelve indispensable.
lun 27 abril 2026 06:01 AM
La tecnología avanza, pero el talento escasea: el desafío de cerrar la brecha STEM
Impulsar a más niñas a formar parte del ecosistema tecnológico, con una visión clara de profesionalización y una ejecución articulada, representa una de las oportunidades más relevantes para construir economías más dinámicas, más competitivas y mejor preparadas para el futuro, apunta Katia Núñez.(Foto: JK1991/Getty Images)

En el debate sobre desarrollo digital hay una conversación que vale la pena replantear. La participación de las niñas en las tecnologías de la información suele abordarse desde la inclusión, cuando en realidad también es una decisión estructural de competitividad económica. En una economía donde el crecimiento depende de la capacidad de generar, procesar y proteger datos, el talento digital se ha convertido en uno de los activos más relevantes de los países. Inteligencia Artificial (IA), ciberseguridad, analítica avanzada e infraestructura digital no son sectores del futuro, son los motores del presente. Y ahí es donde ampliar la base de talento se vuelve indispensable.

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La participación de mujeres, y particularmente de niñas en etapas tempranas, en disciplinas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, por sus siglas en inglés) prevalece menor a su potencial. Más que una brecha, esto representa una oportunidad clara: incorporar más talento a los sectores que hoy impulsan el crecimiento. En Latinoamérica, donde los desafíos estructurales conviven con una enorme capacidad de desarrollo, esta oportunidad adquiere una dimensión aún más relevante.

Y en México, la proporción de mujeres en STEM es solo tres de cada 10 profesionales en estas áreas, aunque los ingresos de las profesionistas de estas carreras son 24 % mayores que en otras, de acuerdo con datos del IMCO. Con pocas mujeres en estas áreas profesionales y el crecimiento acelerado de la demanda de profesionales en estas carreras, el tiempo juega en contra, ya que se espera que para 2050 al menos 75 % de los empleos estén relacionados con carreras STEM, según la ONU.

El reto, entonces, no es menor, pero tampoco es nuevo. Durante los últimos años han surgido múltiples iniciativas para acercar a más niñas al mundo tecnológico. El siguiente paso es construir sobre ese avance y evolucionar hacia una visión más integral, donde el desarrollo de talento se entienda como un proceso continuo que va desde el interés inicial hasta la inserción efectiva en el mercado laboral.

Esto implica fortalecer la manera en la que se diseñan las trayectorias de formación. Generar mayor claridad sobre qué habilidades son necesarias, cómo se adquieren y cómo se traducen en oportunidades concretas permite que más niñas se acerquen a la tecnología, que permanezcan y crezcan dentro del ecosistema. La clave no está únicamente en abrir la puerta sino en acompañar el recorrido.

Ahí es donde la profesionalización se vuelve central. Despertar vocaciones es fundamental, pero el verdadero impacto ocurre cuando esas vocaciones se convierten en capacidades tangibles como formación técnica de calidad, certificaciones relevantes, experiencias prácticas y acceso a empleos formales en sectores de alta demanda. Es en ese tránsito donde se consolida el talento y se generan retornos reales para las personas y para la economía.

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En este proceso, los Asuntos Públicos pueden jugar un papel especialmente valioso como espacio de diálogo y mecanismo de articulación. Esta disciplina tiene la capacidad de conectar a los actores que forman parte de este ecosistema, desde el sector privado —que identifica las habilidades que demanda el mercado—, la academia que forma talento, hasta el sector público que puede escalar e institucionalizar estos esfuerzos.

Con la ayuda de profesionales de los Asuntos Públicos es posible alinear prioridades y generar condiciones para que estas iniciativas tengan continuidad en el tiempo. Integrar rutas claras de formación, promover certificaciones reconocidas y fortalecer los mecanismos de vinculación con el mercado laboral son pasos concretos que pueden potenciar lo que ya se ha construido.

Más que partir de cero, el momento parece invitar a consolidar, conectar y escalar. Existen ya múltiples esfuerzos, conocimiento acumulado y modelos que han demostrado funcionar. La oportunidad está en darles mayor coherencia, fortalecer su alcance y asegurar que estén alineados con una visión de largo plazo.

También implica seguir evolucionando en la conversación. Entender e impulsar a las niñas en tecnología es más que una causa social, se trata de una inversión en productividad, innovación y desarrollo económico, permite ampliar su impacto y su prioridad dentro de las agendas públicas y privadas.

En un contexto global donde el talento es uno de los principales diferenciadores, ampliar y fortalecer la base de talento digital no es solo deseable, es estratégico. Y en ese esfuerzo, impulsar a más niñas a formar parte del ecosistema tecnológico, con una visión clara de profesionalización y una ejecución articulada, representa una de las oportunidades más relevantes para construir economías más dinámicas, más competitivas y mejor preparadas para el futuro.

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Más que una pregunta de si se debe hacer, hoy la conversación se centra en cómo hacerlo mejor, con mayor escala y con un enfoque cada vez más alineado a los retos y oportunidades de la economía digital.

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Nota del editor: Katia Núñez es vicepresidenta del Comité de Profesionalización de la Asociación de Mujeres en los Asuntos Públicos. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente a la autora.

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