El 8 de marzo suele empujarnos a mirar hacia afuera: a las marchas, las cifras y las discusiones públicas sobre los derechos de las mujeres, pero también es un día que obliga a mirar hacia adentro, es decir, a preguntarnos qué tan dispuestos estamos, como individuos y como sociedad, a construir igualdad más allá del discurso.
8M. Igualdad, humanidad y el valor de escucharnos
Vivo en Francia desde hace algunos años, donde soy cofundador de una iniciativa que acompaña a mujeres latinoamericanas en sus proyectos de emprendimiento. Esta experiencia me ha mostrado algo que es fácil olvidar: la igualdad no nace sólo de grandes reformas; se construye en pequeños actos consistentes, casi invisibles, pero profundamente humanos.
Hablar de equidad de género parece un ejercicio repetido, pero sigue siendo necesario porque la desigualdad rara vez se presenta de manera evidente; muchas veces no son leyes, sino gestos, no son prohibiciones, sino dudas; no son techos de cristal, sino paredes silenciosas construidas por la costumbre.
Acompañar a mujeres migrantes, de la mano de mi compañera Ivette Ruiz Cordon, ha sido revelador. La desigualdad cambia de forma según el país, pero el sentimiento que genera suele ser el mismo: la sensación de no ser escuchada, de no ser tomada en serio, de tener que demostrar el doble. Para muchas, emprender no es solamente un camino profesional; es una forma de recuperar voz, autonomía y legitimidad en un entorno nuevo.
En este proceso, el humanismo deja de ser un concepto abstracto. Se convierte en una herramienta urgente. Humanismo significa reconocer al otro en su complejidad, escuchar antes de corregir, comprender antes de juzgar y abrir espacio antes de imponer. Cuando se acompaña a personas que han vivido migración, pérdida, reinvención o esperanza, esta sensibilidad se vuelve tan importante como cualquier habilidad técnica.
En los programas de formación que hemos desarrollado he visto transformaciones profundas: mujeres que llegan con dudas y salen con proyectos sólidos; mujeres que vuelven a confiar en sus ideas; mujeres que encuentran en la comunidad lo que el sistema no les dio. Y todo esto ocurre cuando se cultivan valores que parecen básicos, pero que hemos dejado desgastarse: la empatía, la escucha, el respeto y la paciencia.
El 8M no es un día para felicitaciones; es un día para compromisos. Para reflexionar sobre cómo actuamos en el trabajo, en nuestras relaciones, en nuestros equipos. Para cuestionar si nuestras decisiones diarias contribuyen a la igualdad o la dificultan.
Vivimos tiempos complicados: polarización, discursos simplificados, conversaciones reducidas a bandos. Pero la igualdad no es un tema ideológico; es un tema profundamente humano. No se trata de quién “tiene la razón”, sino de reconocer que las sociedades más justas y más estables son aquellas donde todas las personas pueden participar plenamente.
Mi experiencia con mujeres emprendedoras me ha enseñado algo sencillo pero poderoso: cuando las mujeres avanzan, toda la comunidad avanza. Pero ese avance no ocurre solo por talento o esfuerzo individual; ocurre porque existen redes, valores y espacios que permiten que ese talento florezca.
La igualdad no es un destino final, es una práctica diaria. Y en un contexto mundial tan tenso, apostar por la igualdad es también un acto de valentía.
En mi próxima columna quiero profundizar en otro desafío que atraviesa nuestras sociedades: cómo la polarización pública está desplazando al diálogo y qué podemos hacer, desde lo humano y lo cultural, para recuperarlo.
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Nota del editor: Rodrigo Villa es mexicano, ingeniero industrial de profesión. Emprendedor en distintos dominios: construcción y remodelaciones, publicidad exterior, marketing digital, consultoría semiótica, ha desarrollado proyectos entre México y Francia, expansión internacional y adaptación cultural. Actualmente reside en Francia, como fundador de Association Impulsa, en iniciativas de apoyo al emprendimiento latinoamericano con perspectiva intercultural. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.
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