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Edadismo, el enemigo silencioso de una mujer trabajadora

Desde que se inicia el desarrollo profesional el tiempo rápidamente se convierte en el peor enemigo, haciendo del momento y la oportunidad claves para hallar el desarrollo o reconocimiento esperado.
mar 02 abril 2024 06:01 AM
Edadismo, el enemigo de una mujer trabajadora
Los responsables de recursos humanos son los impulsores de la cultura corporativa, por lo que la formación del personal debe estar orientada en eliminar vicios, prejuicios y malas prácticas de selección para conformar finalmente un equipo diverso, apunta

Cuando una mujer toma la decisión de estudiar una carrera -al menos cuando yo lo hice- generalmente no considera cuántos retos tendrá que enfrentar para alcanzar el éxito y mucho menos el falso dilema de tener que elegir entre ser madre o profesionista. Sólo piensas en qué te gusta y en qué quieres trabajar, esperando lo mejor.

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Desde que se inicia el desarrollo profesional el tiempo rápidamente se convierte en el peor enemigo, haciendo del momento y la oportunidad claves para encontrar el desarrollo o reconocimiento esperado. Al principio se es muy joven para un cargo de liderazgo ya que de acuerdo con la cultura empresarial el aprendizaje debe ser considerablemente sustancial, aunque si el ritmo de crecimiento no es el esperado, más adelante podrías encontrarte rezagada y en cuanto a la edad quedarías desfazada.

Con base en la Asociación Mexicana por la no Discriminación Laboral por la Edad o Género, se espera que antes de llegar a los 30´s cuenten las colaboradoras con una licenciatura y experiencia entre dos a cinco años, ese es el perfil ideal que la mayoría de las empresas están buscando. Del mismo modo, hasta el 90% de las vacantes excluyen a las personas mayores de 35 años. Si a esa cifra de por sí es impresionante, se le suman todos los sesgos invisibles por ser mujer, el reto entonces es mayúsculo, por lo que las mujeres tienen poco tiempo para poder crecer laboralmente.

La relevancia de ocupar altos puestos, más allá de las responsabilidades y beneficios, va relacionado con el tema de edad, ya que ese límite de 35 años se suele extender 10 años más cuando se trata de puestos gerenciales o directivos, expandiendo las oportunidades para las trabajadoras, en caso de logar alcanzar los ascensos necesarios.

Aunado a lo anterior, el problema es que de acuerdo con datos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), aunque 43% de la plantilla laboral está compuesta por mujeres, ellas ocupan sólo 4% de las direcciones generales y 13% de los puestos dentro de un consejo de administración. Dicho de otra manera, los puestos de alta dirección y toma de decisiones continúan ocupados en su mayoría por hombres.

Si examinamos algunos de los retos a los que la fuerza trabajadora femenina debe enfrentarse crearíamos una lista realmente significativa, pero si nos concentramos en los determinantes al buscar y obtener un empleo, sí podríamos decir que son: género, experiencia, maternidad, nivel de estudios, así como rentabilidad.

Con los datos que acabamos de revisar veremos que a lo largo de la vida se presentará un eco constante en nuestros pensamientos: la edad. Hacemos todo por atrasar la evidencia de efectos por vejez: uso de cremas, cirugía, suplementos alimenticios o ejercicio, son algunas de las técnicas que parecen no tener fin, pues el tic tac no para, pero en cambio sí vemos reducirse las ofertas laborales y la falta de opciones.

Aunque está creciendo poco a poco la apertura a escuchar a las mujeres en sus necesidades, y algunas empresas están conscientes de estas brechas de género, es importante establecer los puntos en los que aún se deben enfocar las empresas para romper estructuras, así como paradigmas discriminatorios a causa de edadismo. Vamos a revisarlos.

1. Respetar la normatividad a favor de la no discriminación

A pesar de que el artículo 2 de la Ley Federal del Trabajo incluye desde 2012 la prohibición para los patrones de discriminar por motivo de edad y la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), determinó en 2015 que es inconstitucional establecer rangos de edad para ocupar ciertos puestos, esta práctica continúa manteniéndose presente. Las empresas deben ser previsoras en su omisión dado que puede derivar en fuertes sanciones.

2. Incorporación o transformación en las políticas de igualdad de género en la empresa

Como organización es importante crear lineamientos propios que prohíban cualquier tipo de discriminación en proceso de selección o al formar parte del talento. En cambio, sus principios deben ser integrales y atender casos como: promociones, protocolos de prevención y soluciones a denuncias por acoso o exclusión. Al no hacerlo se pierden grandes talentos.

3. Crear nuevos procedimientos de reclutamiento

Diseñar modelos donde la información del postulante sea relevante y con relación al puesto, como habilidades o experiencia, dejando de lado datos como: edad, procedencia profesional o dirección.

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4. Establecer una cultura diversa

Los responsables de recursos humanos son los impulsores de la cultura corporativa, por lo que la formación del personal debe estar orientada en eliminar vicios, prejuicios y malas prácticas de selección para conformar finalmente un equipo diverso.

5. Eliminar Etiquetas

Centrar las entrevistas guiados por valores, conocimientos, actitudes y experiencias de los aspirantes con relación al puesto de trabajo. Es fundamental mantener esas interacciones y dinámicas con el personal, con el objetivo de mantener una cultura de respeto, aprecio e inclusión.

Si trabajamos todos juntos tanto colaboradores y empresas en favor de la reconstrucción de nuevos procesos, filosofías y acciones, se podrán apreciar, así como valorar los beneficios al ampliar en primera instancia las edades de contratación como los son: experiencia, conocimiento, estabilidad laboral, sin mencionar la creatividad al solucionar problemas.

Hoy la mayoría de las empresas deben cumplir con una política de equidad de género y gracias a esto, durante los últimos años se ha incrementado la contratación para las mujeres. Por ello, es esencial dar visibilidad y foco al desafío del edadismo para establecer nuevos paradigmas, valores y una cultura empresarial justa, equitativa, sin discriminación, dejando así de lado la indiferencia ante el tema.

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Nota del editor: Patricia Barra es Head of Wealth LatAm Aon. Síguela en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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