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Luz María Murguía, de Cisco: “La CEO de tu carrera profesional eres tú”

A través de la mentoría y apoyo, las mujeres pueden detectar sus fortalezas y potenciarlas, a fin de ocupar posiciones directivas o desarrollarse profesionalmente.
mié 16 junio 2021 03:20 PM
Mentoría
Una sesión de 35 minutos y un seguimiento cada 15 días es oportuno para llevar a cabo un proceso de mentoring.

Luz María Murguía, directora de mercadotecnia de Cisco para América Latina, es mentora de tres empleadas de la empresa de tecnología. Una de ellas labora en Estados Unidos y las otras dos trabajan en América Latina.

La misión de Murguía es acompañarlas en su proceso de crecimiento profesional, detectar sus fortalezas y potenciarlas para que estas profesionistas lleguen a posiciones directivas.

La directora las cobijó, como parte del programa Women of Cisco, cuyo objetivo es atraer, retener, empoderar a las mujeres que trabajan en la compañía y acelerar el cierre de la brecha de género y liderazgo femenino.

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“Si fueras una marca, ¿qué marca serías?", les preguntó Murguía cuando empezó su proceso de mentoring, con el fin de que analizaran qué es lo que quieren que los demás lean de ellas, quiénes son, a dónde quieren llegar, qué les hace falta para lograrlo y cómo pueden sacar lo mejor de sí para alcanzar sus metas.

“La cultura debe ir acompañada de un liderazgo inclusivo, que hoy más que nunca se tiene que hacer de manera consciente. Como líderes ejecutivos necesitamos tener un compromiso para formar a las personas que vienen a dirigir la próxima generación”, expresó durante el segundo día del Women Economic Forum, organizado en conjunto con Expansión.

Para ello recomienda enfocarse en las fortalezas y buscar a esa persona que pueda acompañar a una mujer para asumir riesgos y que la impulse a trabajar mejor.

Recuerda que la CEO de tu carrera profesional eres tú
Luz María Murguía

Para iniciar un proceso de mentoring, Murguía exhorta a mapear el círculo de influencia, con el fin de identificar a la persona que te causa respeto y admiración, ya sea porque siempre ha sido reconocida por sus grandes talentos, porque reconoce a su equipo o por su estilo de liderazgo. Identifica por qué respetas y admiras a esa persona, para luego saber si tú congenias con ella y puedes seguir ese rol modelo.

Sin embargo, no se trata de copiar. La directiva de Cisco enfatiza que cada persona es única y tiene su propio brillo, el mentoring es un proceso de co-aprendizaje, donde tanto el mentor como el mentee crecen. Y es necesario que haya un esquema de mentoría en las empresas porque alimenta el desarrollo personal y profesional de los trabajadores, y de la propia organización.

“No sólo es llegar y decir ‘ya soy directora’, sino explicar cómo llegué ahí, a qué me enfrenté. Los mentores evaluamos las oportunidades y amenazas, pero también nos volvemos asesores personales y en algunos momentos hasta confidentes. Y nos vamos a poner el sombrero de profesores porque vamos a enseñar. El objetivo de los mentores es transferir conocimientos, enseñamos habilidades y compartimos experiencias”, menciona.

Para elegir a un mentor, Murguía aconseja a las mujeres que elijan a un líder o compañero de su empresa. No necesariamente tiene que ser de la misma área, pero es importante que el mentor conozca la cultura organizacional y el ambiente laboral. “Así, te va a ayudar a trazar el camino dentro de la organización porque ya conoce los procesos a seguir y las áreas de oportunidad o crecimiento del negocio”, dice.

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Las reglas del juego

Las 5 ‘r’ que definen el liderazgo de Luz María Murguía son respeto, relacionamiento, resultados, reconocimiento y resiliencia. Y eso trata de trasladarlo en su día a día y en cada proceso de mentoring, ya que considera que la mentoría tiene sus reglas para realmente ser efectiva.

“Vamos a fungir como modelo, por eso tenemos que estar muy conscientes de nuestro comportamiento. Que las mentees nos identifiquen como personas con ética, con valores, formales en los procedimientos y confiables, con la capacidad de hablar de emociones y no sólo de proyectos de trabajo. Hoy la posición de mentor te lleva a no ser autoritario y a ser colaborativo”, explica.

Para que las mujeres sean directoras de su propia carrera y se desarrollen personal y profesionalmente, Murguía asegura que un proceso de mentoring conlleva:

1.- Asegurar que la comunicación sea clara, abierta, recíproca y confidencial. El mentor no tiene que informar al manager o jefe directo sobre las sesiones del mentoring, a menos que el mentee lo acepte.

2.- Dedicar un tiempo suficiente para las mentorías, y esto incluye llevar una bitácora de los temas trabajados, y metas por cumplir. Una sesión de 35 minutos, y un seguimiento cada 15 días.

3.- Para el mentor, si no tienes un interés genuino por fomentar el desarrollo personal y profesional de una persona o no estás completamente seguro de que tu experiencia puede influir en alguien más, entonces no empieces un proceso de mentoría.

4.- Para el mentee, si consideras que ya estás en un nivel top, donde no estás lista para aprender más, entonces el mentorship no es para ti. Debes tener un compromiso con el aprendizaje y la adquisición de nuevas habilidades.

5.- Estar abierta a recibir retroalimentación honesta y constructiva. Estar dispuesta a asumir riesgos, porque dentro del proceso de crecimiento, el desarrollo organizacional que estamos buscando implica salir del área de confort.

“A veces como mentores creemos que la forma en cómo hacemos las cosas es la correcta porque nos ha funcionado, sin embargo, una mentee te expone a nuevas perspectivas y situaciones. Por otro lado, ésta genera una confianza en sí misma. Cuando un directivo comenta sus áreas de fortaleza, es hasta ese momento que las asimila”, señala.

Por separado, Fernanda Barbosa, directora comercial de la agencia EnRedHadas, enfatiza el poder que tiene la colaboración en el desarrollo del talento femenino. “Desde la prehistoria las mujeres se juntaban a recolectar, hoy estas tribus y redes de apoyo que se forman son muy importantes porque lo que dice una puede ayudar a las demás”.

Las redes de apoyo, agrega, son un empujón para que más mujeres lleguen a sus metas. Incluso una comunidad de mujeres puede impulsar a otras a emprender un negocio, y no únicamente a crecer dentro de una compañía.

“Los principales motivadores son la independencia económica, y aunque está en boga la equidad de género es real que la mujer sigue siendo responsable del cuidado del hogar. El desafío es combinar las oportunidades de crecimiento profesional con la flexibilidad y acompañamiento para que no claudiquen”, concluye.

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