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Mujeres en la construcción: la otra cara de la discriminación laboral

Las profesionistas del sector trabajan en un entorno de acoso, discriminación y exclusión. Las empresas comienzan a incluirlas más en puestos directivos pero aún se enfrentan a un cambio cultural.
lun 08 marzo 2021 05:00 AM
Hispanic female construction worker driving earth mover
A pesar de las iniciativas para incluir a más mujeres de la industria, el sector continúa rezagado.

El gremio de la construcción es para valientes. Con esta frase Angélica Fragoso abre la conversación al otro lado del teléfono mientras realiza distintas actividades laborales y del hogar.

Sabe que no se puede detener, pues ella, al igual que millones de mexicanas, es jefa de familia y debe resolver todas las necesidades de su núcleo.

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Fragoso ha remado a contracorriente desde que era niña, pero en la universidad esto fue más evidente. En su generación era la única ingeniera y con algunos de sus profesores se enfrentó a dos circunstancias: acoso o humillación.

“Desde que era estudiante fue muy complicado. Hoy se ven movimientos que levantan la voz para denunciar y es algo muy positivo, pero yo no tuve la fortuna de hacerlo, viví acoso en todos los sentidos”, comparte la ingeniera egresada de la Facultad de Estudios Superiores Aragón.

La profesionista recuerda que, aun cuando estaba embarazada de ocho meses, eso no evitó que uno de sus profesores la acosara bajo la condición de aprobar en su materia.

Con el paso de los años al entrar al mercado laboral, la experiencia de Angélica no mejoró, por el contrario, en los empleos que conseguía se encontraba con superiores que, si no la hostigaban, trataban de humillarla o minimizar su trabajo.

“Esta industria es muy contradictoria. En la universidad te dicen que debes ser fuerte, mostrarte valiente, pero al salir tus opiniones no son válidas, menos si te sientas en una mesa con puros hombres. Esto no lo vivo solo yo, muchas mujeres están en la misma situación y callan por miedo a perder su trabajo”, dice la senior project manager de 37 años.

El mercado laboral es desigual para las trabajadoras por donde se le vea. Las cifras son contundentes: en el sector de la construcción solo cuatro de cada 10 puestos son ocupados por mujeres, en el minero la proporción es de 14 por cada 100 plazas, mientras que en el segmento de transportes es de nueve por cada 100, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Leticia Corrales define trabajar en el sector de la construcción y sus ramas como “caminar en piedras calientes”, porque las mujeres se enfrentan a diversos retos solo por una condición de género que empieza desde la educación.

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“Por evitar acoso o un tipo de malinterpretación no te acercas a tus profesores en la universidad, eso te limita educativamente porque no tienes el mismo acceso que ellos, entonces te vuelves fuerte y buscas aliados en tus compañeros. Es una violencia simbólica porque interiorizas que debes demostrar que mereces estar ahí, cuando tienes derecho a las mismas oportunidades”, manifiesta la ingeniera civil.

A sus 38 años, la gerente de compras, subcontratos y abastecimientos es consciente de todo lo que deben enfrentar las mujeres en esta industria, pues no solo se topan con una mayoría de hombres ocupando altos puestos directivos, también a techos de cristal que muchas veces son de hierro y no se pueden romper por mucho que ellas trabajen para hacerlo. “Así funciona el molde, pero debemos derribarlo”.

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Crear nuevos espacios para ellas

Con el paso del tiempo las empresas abrieron espacios para que las mujeres ocuparan las sillas de la cúpula directiva, adaptaron sus programas, la visión y el enfoque de hacer negocios, pero, aun con todo eso, queda una deuda pendiente con ellas.

La Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) agremia aproximadamente a 11,800 empresas, de las cuales 1,746 unidades económicas están representadas por mujeres, que equivale apenas al 14.7% del total.

El sector en México y el mundo no solo está conformado por ingenieras, también juegan un papel importante las arquitectas y diseñadoras, y su aportación es de gran valor.

Mary Reyes es un claro ejemplo de esto. En 2010, la diseñadora industrial de la Universidad de los Andes, en Colombia, fundó Mareco Design, con el propósito de ofrecer una alternativa diferente.

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Pero llegar hasta ahí no fue fácil, al igual que Angélica y Leticia, Mary vivió acoso y discriminación laboral, pero, asegura, que su personalidad le ayudó a plantarse bien frente a cualquier situación.

“Esta industria es muy complicada porque el ambiente es mucho más agreste con las mujeres y te califican no solo por tu trabajo, sino por cómo te ves; es muy molesto que no te llamen por tu condición profesional. Afortunadamente tengo un carácter muy fuerte y eso me ha ayudado a que en mi ejercicio me respeten los hombres”, declara.

A pesar de los desafíos, Angélica, Leticia y Mary están convencidas de su amor por la industria y por eso mismo luchan para que cada una desde su trinchera abra brecha a las mujeres que vienen atrás: desde las niñas que sueñan con construir edificios, las universitarias que quieren conseguir un puesto acorde a sus capacidades, hasta las profesionistas que ya están en el campo laboral.

Las tres en conjunto vivieron y aún viven acoso y disciminación en una industria que emplea en México a 4.3 millones de personas, de las cuales únicamente 3.8% son mujeres. Pero eso no las desmotiva a bajar la guardia, al contrario eso las une en un mensaje en común: “las mujeres tenemos la capacidad de tomar decisiones y estar en posiciones gerenciales, tampoco tenemos miedo de ensuciarnos y estar en la obra, pero debemos aprender a complementarnos en la vida profesional porque la representación es muy importante y hay que buscar figuras que nos inspiren”.

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