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Deja de perder oportunidades por no tomar riesgos

Debemos tomar más la iniciativa y dejar de esperar a que llegue la oportunidad, considera Adriana Castro.
mar 06 abril 2021 11:59 PM

(Expansión Mujeres) - Desde que supe que Mckinsey (consultora estratégica global) en uno de sus estudios reporta que al ofrecerle un nuevo trabajo a un hombre, él lo acepta si cuenta con el 68% del conocimiento que se requiere, mientras que la mujer se espera a tener el 95% o hasta el 100% para aceptarlo. Pienso que muchas mujeres deberíamos de atrevernos a hacer más cosas.

¿De cuánto nos hemos perdido por ni siquiera lanzarnos? A veces, una no hace las paces con su pasado porque se arrepiente de ciertas cosas. Llegamos a un punto interesante: a ti ¿qué te pesa más?, ¿lo que no hiciste (como no haber pedido el ascenso que merecías o no haber iniciado un negocio) o lo que hiciste (que te hayan despedido de un trabajo por haber sido políticamente incorrecta o haber perdido un cliente porque no supiste plantear la negociación)?

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Si eres como los participantes de algunos estudios psicológicos, tu respuesta sería que te arrepientes de las cosas que no hiciste. Una de las razones por las que la mayoría responde esto es porque piensa que, aún en el peor escenario, haber tomado una mala decisión que actualmente afecta su presente, puede revertirlo pero, ¿cómo deshaces algo que ni siquiera intentaste?

En las entrevistas a las mujeres poderosas que publicó Expansión el mes pasado me llamó la atención la de Magdalena López, directora general y presidenta de Renault México. Es una mujer con muchos logros, pero dice que no siempre tuvo el arrojo que ahora le permite tomar decisiones arriesgadas de alto impacto.

En los inicios de su carrera tenía una obsesión por entregar resultados impecables y mucho miedo a equivocarse. “Prefería mantenerme en una pequeña zona segura, pero tras sufrir un infarto a los 33 años, decidí empezar a soltar”. “Me volví más atrevida en el tipo de propuestas que hacía y empecé a tener mejores resultados”. “ El miedo no es un buen consejero , te inmoviliza y te mantiene en una zona segura”, señala Magdalena.

Es como si el exceso de prudencia y prevención pudiera jugar en nuestra contra.

Otra historia interesante es el episodio de Mujeduría en el que entrevistan a Karla Berman, vicepresidenta de ventas de Yalochat. Ella cuenta su experiencia cuando trabajó en Google.

Comenta que ahí te dicen desde el primer día “tú eres la dueña de tu carrera”, lo cual suena precioso hasta que de repente te das cuenta de que llevas tres años en el mismo puesto. Nadie te ha promovido para un ascenso. Así que decides acercarte con la persona de RRHH y le comentas “oye, llevo tres años aquí y nadie aprecia mi trabajo”. En ese momento la persona te dice “¿recuerdas que cuando entraste te dijimos que eras la dueña de tu carrera?”. Eso significa que tú te tienes que mover, conocer a gente para dar tu siguiente paso, identificar qué áreas te faltan para fortalecer y qué trabajos te darán esas habilidades.

Conclusión: debemos tomar más la iniciativa y dejar de esperar a que llegue la oportunidad.

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La psicología positiva propone ejercitar el músculo del riesgo a través de una práctica concreta: tomar un riesgo al mes.

Este recurso ayuda a prevenir futuros arrepentimientos por lo no hecho.

Se refiere a que cada mes te comprometas a hacer algo nuevo. Esto te permitirá identificar fortalezas que quizá no te habías dado cuenta que tienes.

Por ejemplo: Tomar un curso grupal en algo que no seas talentosa. Lo viví y me ayudó: Yo no tenía idea que era capaz de pararme frente al público para hacerlo reír hasta que tomé un taller de stand up comedy.

Tienes que estar abierta a sorpresas y giros inesperados. Se trata de ejercitar tu flexibilidad para lanzarte a oportunidades que otras personas podrían perder.

Tomar más riesgos no se refiere a que salgas con una persona extraña que acabas de conocer. Tienen que ser riesgos calculados.

Puede ser desde romper el hielo con la nueva vecina que acaba de llegar, iniciar una conversación cuando los demás están en silencio, hasta investigar una nueva oportunidad de negocio. Recuerda que la gente exitosa es la suma de sus fracasos.

Así que la próxima vez que estés frente a una situación en la que tienes la oportunidad de arriesgarte piensa que el “no” ya lo tienes y es valioso que lo intentes.

Aún si fallaras tendrías la ganancia de crear un concepto positivo de ti misma al asumirte como una mujer capaz de tomar acción. Y si las cosas salen como esperabas ¡enhorabuena! Potenciarás tu sentido de eficacia, optimismo y confianza en ti para seguir tomando más riesgos.

Piénsalo así: ejercitando tu músculo para tomar riesgos calculados lograrás que tu “yo del futuro” se sienta orgullosa de tus logros y tenga un autoconcepto positivo, lo cual impactará directamente en tu felicidad.

Nota del editor: Adriana Castro tiene una especialidad en Psicología de la Creatividad por la Universidad Autónoma de Barcelona. Es fundadora de Call to Action: Empresas felices. Síguela en Facebook (adrianacastromx). Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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