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¿Qué es la violencia estética y cómo se vive en el trabajo?

La bofetada de Will Smith a Chris Rock puso sobre la mesa un tema del que se habla poco: la violencia estética. Te contamos qué es y qué efectos puede tener en el desarrollo laboral de una persona.
lun 04 abril 2022 06:06 AM
¿Qué es la violencia estética y cómo se vive en el trabajo?
¿Qué es la violencia estética y cómo se vive en el trabajo?

Durante una semana, ha sido un tema recurrente en conversaciones entre amigos y de oficina. En un momento de la ceremonia de entrega de los Oscar, Will Smith respondía con una bofetada a un cuestionable chiste que realizaba el comediante Chris Rock sobre la alopecia de Jada Pinkett, esposa del actor. La reacción puso de sobre la mesa varios temas, desde la masculinidad tóxica a cómo hacemos humor. Pero, además, sirvió para hablar, por primera vez para muchas y muchos, de la violencia estética.

Esta forma de agresión, de la que poco se habla, se puede materializar en la reducción de oportunidades laborales para quienes no cumplen con los cánones hegemónicos.

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¿Qué es la violencia estética?

Este tipo de violencia surge de la presión social para cumplir con ciertos estereotipos físicos que culturalmente se han constituido como el ideal de belleza, explica María Elena Esparza, maestra en Desarrollo Humano por la Universidad Iberoamericana e integrante de la Generación 2022 del Programa de Liderazgo de Mujeres en la Universidad de Oxford.

"Esa presión se expresa en una autoexigencia que pone en riesgo incluso la salud física y mental. Para quienes no cumplen con el prototipo de imagen aceptada socialmente, hay burlas, bromas hirientes y discriminación permanente que minan su autoestima y autoconcepto", señala en entrevista con Expansión Mujeres.

La violencia estética, apunta Ángel Álvarez, académico de la Pontificia Universidad Católica de Chile, es ejercida por personas que reproducen esta norma de belleza, al considerar que es universal y que no acepta la diversidad de los cuerpos.

"La violencia cosmética [como él la denomina] es ejercida por toda la sociedad y la misma es víctima, pero definitivamente quienes lo hacen de forma más consistente son los varones que se asumen con superioridad étnica y lo hacen desde espacios públicos, hasta la pareja, familiar o compañero, de cualquier mujer en los espacios más íntimos", afirma.

Daphnia Ricalde, activista a favor del body positive conocida como La Cuerpa, opina que la violencia estética es sobre todo heteropatriarcal porque "les dice a las mujeres que deben lucir de cierta forma para ser aceptadas, respetadas y amadas".

La activista afirma que la interiorización de ese discurso se da debido a que se produce en todas las esferas de las vida de las personas, incluidas las del trabajo. "Este tipo de violencia está tan invisibilizado que se normaliza todo tipo de interacciones que conlleven un juicio, sólo porque quieren tener total control sobre nuestros cuerpos", dice.

 

¿Cómo se vive la violencia estética en el trabajo?

Ricalde ha observado que en los centros laborales es común que una mujer que no cumpla con los estándares de belleza reciban menos empatía, lo que enturbia mucho el ambiente en que se desenvuelve y afectando incluso sus resultados.

La investigación '¿Son las mujeres obesas menos empleables? Discriminación por obesidad en México' de Eva Maricela González, y publicada por el Colegio de México, evidenció un trato diferencial en la contratación de personas con sobrepeso y que este empeora cuando se trata de mujeres, pues en los hombres no hubo variación en el experimento, en el que mandaron CV con la misma información cambiando sólo la imagen del postulante.

En la misma línea, Ángel Álvarez afirma que después de las mujeres, quienes más sufren este tipo de violencia son otros grupos invisibilizados como aquellos que pertenecen a disidencias sexuales, personas con diferencias étnicas o adultos mayores.

"En los espacios laborales se penaliza cuando una mujer no cumple con una norma cosmética y las autoridades dentro de las organizaciones deben reconocerlo y tomar medidas para evitarlo", apunta.

¿Cómo se puede evitar?

El primer paso para Álvarez es establecer un protocolo con el fin de nombrar el fenómeno y generar las condiciones para que la gente identifique un caso de violencia de este tipo en los espacios de trabajo.

"Los centros de empleo no pueden controlar los juicios, creencias, o impresiones que sus empleados tienen de otras personas, pero sí sus acciones, sobre todo si se comenten en un espacio compartido en el que deberían sentirse seguras", dice.

Ricalde recomienda señalar este tipo de violencia cuando suceda y, si es necesario, brindar apoyo psicológico u administrativo a las mujeres que decidan denunciar cuando sucedan estas agresiones.

Para María Elena Esparza las empresas deben mostrar con acciones que la violencia estética es inaceptable en cualquiera de sus formas en los centros de empleo.

"Se tiene que tener cuidado desde que se redactan los perfiles para las vacantes hasta los criterios para el crecimiento laboral. Es importante decir que la responsabilidad frente a este problema está en cada uno y una de nosotras, por eso invitaría a revisar cómo la sufrimos y la ejercemos y, desde ese ejercicio de reflexión, detectar cómo podemos modificar nuestro comportamiento cotidiano, frente a otros y frente a nosotras mismas", dice.

 

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