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Mujeres y discapacidad: la doble discriminación

En México hay más de 6 millones de personas con algún tipo de discapacidad, 4.9 % de la población total del país. Poco más de la mitad son mujeres.
mar 14 diciembre 2021 01:58 PM
Mujeres y discapacidad: la doble discriminación
Mujeres y discapacidad: la doble discriminación

La primera vez que discriminaron a Aranzazú Montalvo por tener una discapacidad fue en el colegio donde trabajó por 12 años y medio. Un día, después de que se recuperó de las operaciones que surgieron a raíz de un infarto cerebral, le dijeron que vivía muy lejos para seguir acudiendo a la escuela, pese a que ella aseguró que la movilidad no era un problema.

Para Montalvo el hecho de ser mujer también limita sus posibilidades pues, asegura, piensan que una mujer no es capaz de desarrollarse ampliamente en el campo laboral, menos con alguna discapacidad como es su caso, pues pese a contar con más de 15 años de experiencia y una maestría en Educación, fue complicado para ella encontrar un nuevo empleo.

"En la actualidad aún sufro esa discriminación cuando comento que tengo dos discapacidades, incluso dentro del mismo grupo de personas con discapacidad sufro esa exclusión, porque lo que yo tengo no se nota a simple vista", narra sobre la pérdida de la visión periférica y al diagnóstico de cuadriparesia (limitación motriz) con el que vive como consecuencia de un infarto cerebral que tuvo en 2015.

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Carla Popeo, vocera de Inclúyeme, una organización que ayuda a corporaciones a trabajar en políticas de inclusión para personas con discapacidad, sostiene que todas las personas con discapacidad viven de diferente forma la discriminación, de acuerdo con su contexto y sus circunstancias particulares.

No obstante, en el caso de las mujeres, por ejemplo, pueden sufrir discriminación de género, generacional, y además por tener alguna discapacidad, y a esto se pueden sumar otros factores como el nivel educativo, el contexto geográfico en el que vive.

Salud de mujeres con discapacidad

Leslie Borja tiene discapacidad psicosocial y trató de internarse en el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente cuando tuvo una recaída que la incapacitó por completo. Pero no fue recibida. Le dijeron que su afección no era grave sin haber hecho un diagnóstico previo.

Tiene la percepción de que la negativa tiene relación directa con su género porque, afirma, a las mujeres se les castiga más por mostrarse vulnerables cuando están en crisis. “Las mujeres tenemos la desventaja de que la violencia está mas dirigida a nosotras, tener una discapacidad es un doble reto. Está bien que seamos luchadoras y busquemos opciones, pero deberían existir condiciones más amables”, sostiene.

Este tipo de respuestas no es el único problema que tienen algunas instituciones psiquiátricas en el país. La organización Disability Rights Internacional (DRI) documentó violaciones a Derechos Humanos de mujeres internadas en hospitales psiquiátricos en México como abuso sexual, violencia emocional, esterilización o abortos forzados a mujeres. Los resultados fueron publicados en el informe 'Crímenes de lesa humanidad: Décadas de Violencia y Abuso en las Instituciones Mexicanas para Niñas, Niños, Adolescentes y Adultos con Discapacidad (2020)' tras una investigación de cinco años.

 

Sociabilización

Alejandra Prieto de la Rosa, maestra en Políticas Públicas Comparadas en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) México, señala que a pesar de que mujeres y hombres sufren discriminación, hacia ellas se da en dos dimensiones: género y discapacidad.

En el estudio 'Discriminación múltiple: mujeres con discapacidad en México' señala que además de no recibir atención médica, en un nivel anterior, las mujeres han sido relegadas históricamente por los estudios sobre discapacidad y por los análisis feministas, pues no se consideraban relevantes factores como el género y otras dimensiones sociales como la raza, la clase social, identidad étnica y la orientación o preferencia sexual en la elaboración de protocolos clínicos o de investigación.

Asimismo, explica que también sufren episodios de discriminación como consecuencia de la expectativa que tiene la sociedad sobre cómo debe lucir el cuerpo de una mujer. Detalla que cuando la imagen no cumple con el estándar de belleza a raíz de alguna discapacidad física, ellas se enfrentan a actitudes que las hacen susceptibles de sufrir maltrato de cualquier tipo en las relaciones interpersonales que establezcan.

Y los problemas de sociabilización se pueden producir desde pequeñas. Belén Ameijenda, la primera piloto discapacitada que busca colarse en el automovilismo profesional, hace un llamado a considerar que las niñas y las adolescentes también sufren discapacidad. "Más que nada en etapa escolar, en los recreos sufría constantemente discriminación, no s´olo con palabras sino también con actos, por ejemplo, me dejaban sola en recreos o nadie quería hacer conmigo grupos", recuerda.

 

El problema de la visibilización

El Censo de Población y Vivienda 2020 del Instituto de Estadísticas y Geografía (Inegi) mostró que en México existen 6,179,890 personas con algún tipo de discapacidad (4.9 % de la población total del país), de las que 53% son mujeres. El grupo poblacional que más presenta alguna discapacidad es el de 60 años y más con 20.4% del total.

Maryangel García Ramos, fundadora de la organización Mujeres Mexicanas con Discapacidad, recuerda que en México 22.7% de personas con discapacidad son analfabetas y que sólo 39.1% pueden trabajar, lo hacen según cifras de Conapred.

La abogada Yasmín Rosales, del Instituto Federal de Defensoría Pública (IFDP), afirma en entrevista con Expansión Mujeres que, aunque existen cifras sobre las personas que sufren discapacidad, en México no cuentan con instrumentos, como cuestionarios específicos, con perspectiva de género.

“Aunque es el máximo organismo en México, Inegi tiene delimitada su estadística, porque no considera variantes de género o de raza, y cómo influyen en el acceso a atención médica o cuánta discriminación sufren por tener alguna discapacidad”, dice.

En este caso, advierte, deriva en que las mujeres tengan menos acceso a educación formal, a la educación sexual, a trabajos e, incluso, a la atención médica que requieren como parte de sus tratamientos.

¿Qué herramientas tienen las mujeres a su favor?

“Si las mujeres no tienen dinero para pagar un médico que quiera atenderlas o a un patrón que no quiera contratarlas, menos a un abogado que quiera defenderlas. Por eso es importante cerrar filas desde lo público”, apunta Rosales.

Es así que el Instituto Federal de Defensoría Pública (IFDP) cuenta con 32 asesoras y asesores jurídicos especializados en la atención de mujeres con discapacidad para que tengan acceso a una defensa de calidad y gratuita en todo el país en linea con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible a favor de la inclusión.

Por este medio se han logrando sentencias favorables para acceder a servicios médicos, entrega de medicamentos de alto costo, acompañamiento para obtener pensiones gubernamentales y educación inclusiva.

“Las y los abogados de la defensoría pública tienen que identificar el tipo de discapacidad que tiene el usuario para, en su caso, brindar las ayudas técnicas necesarias con las que se cuenten y solicitar la intervención de peritos especializados en las diversas discapacidades”, explica Rosales.

Las ayudas técnicas tienen que ver con el acceso a dispositivos tecnológicos y materiales que permiten habilitar, rehabilitar o compensar una o más limitaciones funcionales, motrices, sensoriales o intelectuales de las personas con discapacidad. Según Rosales, con ello se elimina paulatinamente la visión paternalista que existe sobre las discapacidades.

Ameijenda, por su parte, opina que todas las personas pueden aprender de la inclusión y de su importancia en distintos ámbitos mediante procesos orales, como se aprender tantas cosas durante la infancia.

"La escucha de las diferentes vivencias de las personas con discapacidad hace que otras personas puedan verla realmente como es y no como una forma de infantilizar permanentemente a quienes las tienen", dice.

También aboga por la difusión de lo que es una discapacidad para quitar cualquier estigma y, por el contrario, se pueda generar interés y por lo tanto, aprendizaje.

Por último, Popeo de Inclúyeme exhorta acudir a instituciones como Conapred, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) o al Consejo Nacional para el Desarrollo y la inclusión de las personas con discapacidad (CONADIS), para denunciar la discriminación.

"Sin embargo, creemos que más allá de eso, lo que se necesita es un cambio de cultura en nuestra sociedad. Dentro de las empresas, también existen diferentes canales en donde se puede denunciar cualquier tipo de discriminación ya sea de género, de identificación sexual, abuso de poder, generacional", dijo.

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