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Por qué importa tener mujeres referentes en las carreras científicas

En México, sólo tres de cada 10 mujeres se dedica a la ciencia, según cifras de la Unesco.
vie 03 septiembre 2021 05:05 AM
Por qué importa tener mujeres referentes en las carreras científicas
iStock

Cuando Armida Zúñiga Estrada decidió estudiar una carrera de Ciencias Químico-Biológicas, dos factores le movieron hacia ese camino: el ejemplo de familiares cercanos, principalmente mujeres, que habían logrado salir del entorno familiar y social, en un municipio pequeño del estado de Hidalgo, y romper paradigmas “demostrando que las mujeres también podían estudiar una carrera técnica o licenciatura en la rama de las STEM” (ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, por sus siglas en inglés). “El impulso de mis padres fue fundamental”, afirma la comisionada de Control Analítico y Ampliación de Cobertura de Cofrepris.

La falta de modelos a seguir es, de hecho, uno de los factores que obstaculiza la participación de las mujeres en las áreas de ciencias y matemáticas. Este es uno de los resultados obtenidos en el estudio ‘Mujeres eligiendo carreras STEAM’, (la A, adicional se refiere a la inclusión de las Artes) que realizó en 2020 el IPADE y Movimiento STEM. Graciela Rojas, presidenta y fundadora de la organización dedicada a promover la enseñanza en estas áreas, señala que contar con referentes públicos o cercanos, hacen la diferencia respecto a las opciones a las que niñas y jóvenes pueden aspirar al decidir a qué se dedicarán como parte de su formación académica.

Y esto es deseable en un país en el que sólo tres de cada 10 mujeres se dedica a la ciencia, según cifras de la Unesco.

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Zúñiga sostiene que ya en la licenciatura y durante su formación en posgrado su referente ha sido Maria Curie, la única mujer que ha ganado dos premios Nobel (y la primera persona en lograrlo): el de Física en 1903 y el de Química en 1911.

El apoyo de su familia también fue clave para Josefina Gutiérrez Ramírez, directora ejecutiva de Innovación en Cofepris. Desde su infancia, asegura, estuvo rodeada de mujeres con vidas sencillas y que siempre la apoyaron para reconocer que lo más importante es hacer lo que te gusta y te apasiona, además de buscar el bien común.

Roció Guzmán, directora ejecutiva de Control Analítico de Cofepris, sostiene que mujeres como Marie Curie, Ada Lovelace o Margarita de Salas perseveraron y lucharon por incursionar en el mundo de las ciencias. “Gracias a ellas hoy estamos más presentes en áreas como la ingeniería, la ciencia y la tecnología”, explica en entrevista con Expansión Mujeres.

En el caso de ellas tres, su referente bastó para iniciar una carrera en la industria farmacéutica y de salubridad, ahora en el órgano regulador en México, que además ha estado a cargo de aprobar todas las medidas y productos necesarios, bajo estándares de seguridad, para sortear una emergencia sanitaria como la ha sido la pandemia de COVID-19.

El grupo conformado por estas científicas que dirigen el laboratorio de Cofepris ha aprobado millones de vacunas y además provienen de universidades públicas.

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Retos de mujeres al frente de la ciencia

Zúñiga cuenta con trayectoria profesional de 36 años y considera que su mayor reto ha sido sobresalir en un ambiente muchas veces adverso, dominado por hombres.

“Cuando estudié la maestría y el doctorado, mis mayores impulsoras fueron mujeres, contrario a las actitudes de algunos varones con los que coincidí en la licenciatura. Ya en el ámbito laboral también existieron situaciones especiales en las que hubo necesidad de redoblar esfuerzos para demostrar que las mujeres tenemos capacidades y podemos ser altamente competitivas para cualquier responsabilidad, principalmente de niveles altos en instituciones públicas o privadas”, afirma.

Ese escenario que enfrentó en su juventud ha ido evolucionando con el paso del tiempo, asegura, y actualmente trabaja en un ambiente donde el trabajo y capacidad de las mujeres es altamente reconocido.

“Creo que soy de las mujeres que me ha tocado abrir brecha y lo digo con mucho orgullo”, afirma.

En la experiencia de Guzmán, que sigue construyéndose después de ocho años recorridos, ha coincidido con personas que aún ven alguna diferencia ‘laboral’ entre hombres y mujeres. “Aún es necesario luchar contra los estereotipos de género para lograr reconocimiento y mejores oportunidades laborales”, reconoce.

El estudio realizado por Movimiento Steam y el Ipade señala que existen barreras ligadas con circunstancias individuales como la autopercepción, la eficacia personal y el interés por ciertas materias, que influyen en la percepción que tienen las niñas sobre su propia capacidad intelectual y desempeño en las ciencias. Aunque son individuales, estos factores están influenciados por estereotipos de género que se adquieren en el proceso de socialización durante la infancia, lo que provoca una estructura de ideas sesgadas en perjuicio de niñas, mujeres y su desarrollo.

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Expectativas y experiencias de trabajar con otras científicas

Armida Zúñiga narra que cuando tomó la decisión de estudiar una carrera en el área de las ciencias quiso demostrar a sí misma que sus capacidades estarían a la altura de cualquier ámbito del desarrollo humano en el cual quisiera sustentar su carrera profesional.

“Llamaba mi atención el hecho de poder aplicar el famoso método científico en la vida real, abriendo siempre nuevas posibilidades de descubrir algo nuevo y entender mejor los fenómenos de la naturaleza”, señala.

Asimismo, buscó demostrar que las mujeres pueden ser altamente competitivas en cualquier ámbito, en particular en el de las ciencias. Hoy reconoce como atributos en compañeras que se muestren competitivas, comprometidas, resolutivas e íntegras, pues le ha permitido integrar equipos de trabajos predominantemente por mujeres y los resultados han sido muy favorables.

En el laboratorio que hoy dirige está integrado, en su mayor parte, por mujeres profesionistas de las ciencias Químico-Biológicas, y en la mayoría del equipo directivo (gerencias y direcciones) también son mujeres.

En el caso de su compañera Josefina Gutiérrez, cuidar de la salud de las personas era su principal objetivo profesional.

Cuando cursaba el segundo año de secundaria, su profesora de Química, María Elena Márquez, le transmitió la importancia que representaban los procesos químicos en la vida cotidiana, la generación de vida.

Primero pensó que Medicina sería una buena opción para ayudar a que la gente estuviera sana. Luego, supo que existían otras carreras que podrían contribuir, mediante la investigación y elaboración de medicamentos y vacunas, a cumplir con su vocación.

Ya en el campo, Guzmán asegura que trabajar con mujeres le ha hecho valorar lo que representa la posición de las mujeres en la vida laboral.

“Considero que una forma de cerrar la brecha que existe en la participación de las mujeres en las carreras STEM es impulsando el talento femenino en la vocación científica de las personas con las que colaboramos, dándoles visibilidad y alentando en ellas la confianza en sus habilidades”, dice.

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