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¿Por qué no superamos a Carmen Mola? Escritoras lo explican

Tres escritores conocidos firmaron como una mujer y ganaron un premio literario de 1.16 millones de dólares. Varias escritoras explican de dónde viene la polémica y por qué es importante que exista.
jue 11 noviembre 2021 04:06 AM
 ¿Por qué no superamos a Carmen Mola? Escritoras lo explican
¿Por qué no superamos a Carmen Mola? Escritoras lo explican

El fallo del Premio Planeta fue hace tres semanas, pero su eco aún se escucha. El galardón, uno de los más importantes otorgados para obras en español y que este año se convirtió en el mejor pagado del mundo con 1.16 millones de dólares, por encima incluso de lo que gana un Nobel de literatura, se quedó en manos de Carmen Mola. ¿Pero quién es ella? En realidad tres hombres que usaron un pseudónimo.

Mariana Ortiz, editora de Dharma Books, una editorial independiente que opera en México desde 2016, considera dos factores como la principal fuente de desacuerdo a raíz de la publicación y premiación: el uso “indebido” de un pseudónimo y que el hecho de que estos hombres firmaran como mujer les valiera un premio como el Planeta.

Como editora, sostiene que lo más importante para publicar o premiar una obra es el texto en sí mismo, no quién lo escribió. Sin embargo, apunta que como mujer entiende que la gravedad del uso de un pseudónimo por parte de Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero, conocidos autores y guionistas en España, tiene que ver con su despolitización.

“Carmen Mola transgrede estándares políticos de mujeres escritoras porque los hombres han sido y siguen siendo los más publicados por la industria alrededor del mundo”, dice.

De hecho, la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Canaiem), señaló que en 2019 las editoriales lanzaron 1,444,280 publicaciones. Sólo una quinta parte, 290,900, fueron firmadas por mujeres.

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Alejandra Eme Vázquez, creadora, editora, docente e investigadora del cuidado, coincide en que el personaje de Carmen Mola traspone la historia de los pseudónimos, que han sido una opción precisamente para personas que sufren discriminación sistemática o cuya seguridad puede ser vulnerada por la publicación de algún escrito.

“Técnicamente no hay nada que les impida hacerlo [a hombres firmar como mujeres], pero no podemos dejar de señalar que el uso del pseudónimo ha sido utilizado predominantemente por mujeres para poder escribir y ser leídas”, afirma en entrevista con Expansión Mujeres.

Para ella, también resulta problemático que la editorial y los autores se prestaran a una estrategia mercadotécnica que incluyó declaraciones sobre quién era y qué hacía Carmen Mola, una supuesta madrileña de 48 años, profesora de matemáticas y quien -aseguraron los verdaderos autores- no era capaz de dar la cara al público porque se avergonzaba de que conocidos suyos supieran lo que era capaz de pensar (violencia explícita mediante asesinatos, desapariciones forzadas y secuestros) en sus libros 'La novia gitana', 'La red púrpura' y 'La nena'.

Pero el pseudónimo no lo es todo. Para Eme Vázquez, el problema es que muchas editoriales usan la escritura de mujeres como moneda de cambio en un mercado que ya celebra su incorporación o, por lo menos, ver sus nombres en los estantes de novedades o listas de premios literarios. Y en un contexto en el que muchas mujeres están eligiendo leer obras solo firmadas por otras mujeres.

“El problema es que es una mentira, un espejismo, porque sólo lo hacen cuando ven que es rentable. Y porque ésas no son medidas que de verdad nos ayuden. Puedes llenar tus listas de nombres de mujeres, pero si no entienden que es un problema estructural que ha impedido su libre crecimiento en la industria no servirá de nada”, dice.

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¿Existen pseudónimos 'correctos'?

Jazmina Barrera, autora de 'Cuaderno de Faros', 'Línea Negra' y 'Cuerpo Extraño', siempre ha firmado con su nombre y en concursos siempre ha adoptado uno de mujer. “Lo decidí porque me parecía complicado y pensé que se podía prestar a muchas confusiones. También por falta de imaginación, porque cuando me lo planteé ya había firmado algunas cosas con mi nombre y me pareció difícil hacer la transición a un pseudónimo”, apunta.

Para ella, el límite ético será el que cada persona determine y depende mucho del contexto. “Pensando en el caso de Carmen Mola, me parece muy interesante la manera en que el mismo gesto, que un hombre tome el pseudónimo de una mujer, puede leerse de maneras muy distintas según la circunstancia. Por ejemplo, el escritor argelino Yasmina Khadra adoptó un pseudónimo femenino para esquivar la censura militar. Ahí, aunque el acto sea el mismo, las consecuencias éticas son muy distintas”, sostiene.

Eme Vázquez tampoco castiga el uso del pseudónimo, sin embargo, explica que no tiene el mismo efecto que un hombre publique con nombre de mujer a que una mujer firme con un nombre masculino. Como ejemplo también recuerda el caso de la creadora de Harry Potter, J.K. Rowling. Su nombre, Joanne, fue ocultado porque sus editores consideraron que la gente no compraría libros de fantasía escritos por una mujer. Después, en 2013, cuando se publicó 'The Cuckoo's Calling', se supo que el autor Robert Galbraith no era un militar en retiro sino J.K. Rowling.

“No es lo mismo que un hombre firme como mujer porque, lo sabemos todos, seguimos sin tener los mismos espacios y remuneración por nuestro trabajo”, advierte Eme Vázquez.

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