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¿Dónde están las mujeres en el cine?

De cada 1,000 mujeres ocupadas en la cultura, 12 trabajan en cine y audiovisual y la proporción ha crecido desde hace 11 años.
mié 28 julio 2021 12:48 AM
Antes cerrazón, mujeres han creado espacios para participar en el cine
Antes cerrazón, mujeres han creado espacios para participar en el cine

Si ya viste ‘Space Jam: una nueva era’, la nueva película de Bugs Bunny con LeBron James, conoces el trabajo de Brenda López Becerra. La compositora digital mexicana crea los efectos visuales de las escenas de la cinta de Warner Bross que lidera la taquilla mexicana.

López Becerra ha participado en cintas de animación como ‘Las leyendas: El origen’ y se ha abierto espacio en un sector masculinizado como la animación. Según Statista, en 2019, el año de ‘Toy Story 4’, ‘Cómo entrenar a tu dragón 3’ o ‘Perdí mi cuerpo’, sólo cuatro mujeres ocuparon algún cargo de responsabilidad dentro de las películas animada s. La explicación que muchos hombres dan en la industria, señala la joven, es que muchas mujeres “no aguantan” la presión que conlleva el proceso final de una película.

“Soy lead (líder de un equipo de composición digital) y me costó mucho llegar a este punto. Recibí comentarios de hombres que me hacían sentir insegura y que obstaculizaron mi trabajo. Cuando pedía cambios, ellos me decían que era muy ‘berrinchuda’, comentario que jamás le hicieron a un supervisor hombre”, explica.

Acostumbrada a trabajar en equipos dirigidos y formados en su mayor parte por hombres, sólo en una ocasión trabajó en un equipo solo de mujeres. La experiencia del proyecto que aún no se da a conocer le permitió ganar más confianza, incluso para platicar de elementos personales que podían intervenir en su trabajo, como los cólicos durante su periodo menstrual.

Con esos comentarios, López Becerra padeció síndrome del impostor y, en más de una ocasión, dudó sobre sus capacidades. Le ayudó a superar las dudas la ebullición de la conversación feminista en la industria, que se acentuó después del movimiento MeToo, surgido en 2017. La seguridad en sí misma la llevó a postularse para la última producción en la que participó, Space Jam, que es, precisamente, una de alcance internacional con un equipo conformado por talentos globales. “No podía creer que sí tuviera ese nivel, pero me quedé y ahora sé que puedo aspirar a eso y más”.

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El movimiento MeToo no solo sirvió para discutir sobre las prácticas que normalizaban la violencia sexual, sino que provocó que las mujeres se organizaran para exigir condiciones más justas y equitativas, explica Carolina Coppel, directora de cine y fundadora de Seminario12, un proyecto cultural que da cabida a distintos artistas para exposiciones y performance.

“Ahora ves a más mujeres como productoras y directoras en México, y eso se debe al movimiento de mujeres organizadas que ha logrado ocupar espacios que siempre fueron acaparados por los hombres, aunque a la fecha aún son mayoría”, dice la productora del documental ‘La Vocera’, que retrata la travesía de la zapatista Marichuy en su intento por formar parte de las y los candidatos presidenciales en las elecciones de 2018.

Según el más reciente Anuario Estadístico (2020) de Cine Mexicano del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine), de cada 1,000 mujeres ocupadas en la cultura, 12 trabajan en cine y audiovisual y la proporción ha crecido desde hace 11 años. De 2010 a 2020, la contribución femenina representó 37% del total de personal involucrado en la industria. Producción fue el área donde mayor participación ha tenido, con 56%; dirección obtuvo 30%; guionismo 39%.

Coppel considera que organizaciones han presionado para que los equipos sean paritarios porque, en México, igual que en Estados Unidos, las mujeres solían trabajar en departamentos de diseño de vestuario, maquillaje y peluquería.

“Organizaciones como ‘ Ya es hora ’ o ‘Girls at Films’ dieron visibilidad a la disparidad de género en los equipos y eso ha permitido que más mujeres tengan más acceso a roles de dirección, producción y fotografía, donde siempre han destacado los hombres”, afirma.

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Espacios por conquistar

Para la fotógrafa Susana Montes de Oca, quien también participa en documentales de noticias, las mujeres detrás de la cámara generan obras artísticas con otro tipo de "luz". “Me parece que contamos con formas de mostrar historias, trasfondos e incluso narrativas diferentes a lo que nos acostumbramos, precisamente porque estamos acostumbrados a ciertos modos. Pero con la participación de mujeres creo que hasta el ambiente laboral es diferente en el momento de la realización”, afirma.

Un área en la que se fraguan nuevos espacios para mujeres es la crítica de cine. Fabiola Santiago, crítica y coordinadora de Lumínicas, una iniciativa periodística que busca reunir las plumas de críticas de cine, señala que, si no se está discutiendo un tema de género, es común ver mesas de crítica ocupadas solo por hombres o con una única mujer.

La especialista considera que la industria sigue sin considerar la opinión de una mujer cómo válida fuera de proyectos encasillados como femeninos, como ciertos documentales, películas musicales o chick flicks.

La reacción ha sido crear nuevos espacios como Lumínicas.

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¿Espacios de hombres?

Isabel Muñoz es sonidista y ha ganado galardones como el Ariel películas como ‘La 4ta compañía’ y ‘Güeros’. Forma parte de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos y ha sido testigo de la evolución de la industria en México. “Yo entré a la escuela de cine en 1995 y en ese momento era muy distinta a ahora, primero porque en ese entonces se hacían 10 películas al año y ahora son 100 en el mismo lapso. Como estudiante la pasé bien porque además, estuve en la primera generación en la que la mitad éramos mujeres. Pero lo difícil vino ya como profesional”, explica.

“No había reconocimiento creativo para el trabajo de los sonidistas y luego, como mujer, me tocó que muchas veces preguntaran si yo me iba a ser cargo del sonido o si había un encargado (hombre) que viniera después”, cuenta.

Sin embargo, su ambición por desarrollarse en esa área, específicamente en el sonido directo de la filmación y contar con referentes como el de otra famosa sonidista mexicana, Gaby Espinoza (que trabajó en cintas como ‘La perdición de los hombres’, de Arturo Ripstein) le permitieron seguir pese a los prejuicios de su área.

Fondear proyectos de mujeres

El Imcine calcula que hacer una película en México tiene un costo promedio de 19.8 millones de pesos. A Carolina Coppel la experiencia como directora del Festival de Ambulante en México le permitió aprender las reglas para acercarse a los fondos de financiación privados.

“Yo pude por los fondos de filantropía, pero no muchas mujeres saben o tienen acceso a esos contactos”, explica. “Lo más común, ahora con el boom del streaming, es que se acerquen a esas productoras o compañías, pero a cambio de su dinero les condicionan modificar sus proyectos para que sigan una fórmula con porcentajes específicos de niveles de violencia o sexo. Y muchas veces compañeras directoras no están de acuerdo y al defender su narrativa se tardan más en conseguir el dinero”, afirma.

Coppel señala que las obras creadas por mujeres implican la posibilidad de ver nuevos personajes, nuevas historias y, en su mayoría, más plurales. Por ello considera necesario promocionar opciones para fondear como el Eficine ( Estímulo fiscal para la producción cinematográfic a), una fórmula que tienen las empresas de pagar impuestos, en la que en lugar de destinar sus obligaciones fiscales directo al Servicio de Administración Tributaria (SAT), se usa para financiar películas.

Por su parte, Fabiola Santiago menciona opciones como festivales como Catapulta de FICUNAM o Sundance.

También está el camino del emprendimiento que tomaron mujeres como Regina Solórzano, CEO de Talipot Studio. Su estudio ahora cuenta con un fondo privado que permite solventar proyectos para cine y televisión desde sus etapas de desarrollo, hasta la conclusión de su producción.

“Por eso estamos siempre también en la búsqueda de coproductores, alianzas estratégicas y sistemas de financiamiento, como las que ofrecen incluso las propias plataformas. Hemos participado en algunos proyectos que cuentan con la aportación de fondos de soft money cuando se trata de discursos de naturaleza más autoral y de nichos más selectos en los que el modelo de recuperación es más sensible, pero que de igual forma para Talipot Studio son de suma importancia”, apunta.

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