Fuiste reconocida como una de las tres mejores luchadoras del mundo según la Pro Wrestling Illustrated, una de las publicaciones más influyentes del género y se destaca por sus rankings anuales de luchadores y luchadoras en diferentes categorías. ¿Qué significa para ti este reconocimiento y cómo ha influido en tu carrera y proyectos?
Más que un premio, lo veo como un mensaje. Significa que las cosas que hago y las decisiones que tomo están dejando huella. Que los sacrificios no han sido en vano.
Ser reconocida como una de las tres mejores luchadoras del mundo es un recordatorio de que nunca me conformé con el lugar que otros querían darme. Siempre supe que podía más, que podía romper expectativas. Este reconocimiento no solo ha elevado mi carrera profesional, sino que también ha reforzado mi responsabilidad con quienes vienen detrás.
Quiero que las niñas y mujeres vean que no estamos destinadas a encajar en un solo molde. Que podemos ser luchadoras, académicas, empresarias, madres, lo que queramos. No somos un rol. Somos tantas versiones de nosotras mismas como decidamos ser.
All Elite Wrestling es una de las promotoras más importantes del mundo. ¿Cómo describirías tu experiencia trabajando con ellos y qué oportunidades te ha brindado?
AEW ha sido una plataforma enorme para mi carrera. Tony Khan confió en mí y cada oportunidad que me ha dado la he tomado con la determinación de alguien que sabe que la puerta puede cerrarse en cualquier momento.
Gracias a AEW he llevado mi voz a espacios que jamás imaginé. He podido compartir mi historia en universidades, hablar con niños y niñas en comunidades de la frontera, destacar la riqueza de nuestra cultura mexicana y abrir caminos para otras mujeres en la industria. También me ha permitido explorar facetas que antes parecían inalcanzables: la radio, la música, la conducción.
Para mí, AEW no es solo un trabajo. Es el altavoz desde el que puedo amplificar mi mensaje, tanto dentro como fuera del ring.
Eres la primera campeona mundial de lucha libre nacida en México en una promotora de Estados Unidos. ¿Cómo vives esa responsabilidad y qué mensaje quieres transmitir con este logro?
Cuando empecé en la lucha libre, nunca pensé en convertirme en una figura pública. Quería pelear, nada más. Pero el deporte me llevó a un lugar donde mi voz importaba más de lo que imaginaba.
Hoy entiendo la responsabilidad que tengo. Sé que hay niñas que me ven y piensan: "Si ella pudo, yo también puedo". Por eso soy cuidadosa con lo que digo y lo que hago. En un mundo donde un comentario puede marcar la diferencia en la vida de alguien, elijo que mi mensaje sea de resistencia, de lucha y de esperanza.
Ser la primera mexicana en lograrlo no es un punto final, es una invitación para que muchas más lo sigan haciendo.
¿Cómo es un día típico en tu vida y qué es lo que más disfrutas de esa rutina?
No hay días fáciles. Mi agenda es un caos controlado.
Empiezo cada jornada en el gimnasio. Mantenerme en forma no es una opción, es una necesidad si quiero seguir compitiendo al máximo nivel. Luego, reviso pendientes con mi manager, Tony Allen, porque cada semana hay eventos, viajes, entrevistas, grabaciones.
Los lunes grabo Thunder Nights en YouTube. Los miércoles soy conductora en Busted Open, el podcast de lucha libre más escuchado en Sirius XM. También participo en Dynamite y Collision, recorriendo ciudades en Estados Unidos, Canadá y Europa.
A veces hay sesiones de autógrafos, otras hay grabaciones de promoción. Pero algo que nunca dejo de lado es mi compromiso social: siempre aparto tiempo para participar en actividades que empoderen a mujeres y niñas o apoyar a comunidades en riesgo.
Es una rutina agotadora, pero elijo cada parte de ella. Y si algo disfruto, es el momento en que subo al ring y todo cobra sentido.