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¿Oportunidad o bomba? Consejos para no caer en precipicios de cristal

Aunque en México y el mundo se busca que más mujeres ocupen posiciones de liderazgo, llegar a este punto en un momento de crisis puede no ser el escenario ideal para crecer profesionalmente.
vie 27 mayo 2022 05:00 AM
¿Oportunidad o bomba? Consejos para no caer en precipicios de cristal
¿Oportunidad o bomba? Consejos para no caer en precipicios de cristal

¿Queremos que haya más ejemplos de liderazgo femenino en las organizaciones? En México, 33% de puestos directivos son ocupados por mujeres, mientras que en el gobierno la participación de ellas sólo llega apenas a 25.8%, así que sí, es necesaria una mayor contribución y visibilidad de las mujeres en posiciones de media y alta dirección... pero no a cualquier costo.

En el mundo corporativo e institucional existe un fenómeno: los precipicios o acantilados de cristal, un término que ha teorizado la academia desde 2003 a partir de las dinámicas que surgen en las empresas y hasta en los gobiernos. Éste tiene que ver con la llegada de mujeres a puestos de liderazgo en medio de momentos álgidos relacionados con alguna crisis. ¿Y qué?, dirían muchas personas. El problema no está en la posición de liderazgo, sino de riesgo, porque las probabilidades de fracaso ante situaciones emergentes, sin precedentes y negativas (como suelen ser las crisis) son altas. Y cuando sucede que una mujer fracasa, se contribuye al paradigma sexista que ha delimitado esos puestos sólo a hombres porque "las mujeres no son buenas dirigiendo".

Un ejemplo muy claro del precipicio de cristal fue lo que ocurrió con la política inglesa Theresa May, en Reino Unido, que fue primera ministra de 2016 a 2019, luego de la gestión de David Cameron que llevó al país a votar por el Brexit, la salida de Reino Unido de la Unión Europea. Su gestión duró únicamente tres años y fue duramente señalada por las condiciones en que se dieron las negociaciones para la materialización del Brexit, pese a que Cameron convocó en primer lugar el referendo que dio origen a la separación del país de la UE.

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Dardos envenenados y estereotipos de género

Las organizaciones están cada vez más vigiladas respecto a las condiciones en que se desempeñan sus equipos de trabajo así como en la conformación de su organigrama; incluso por requisitos de inversionistas o para obtener certificaciones, han optado por cumplir ciertas medidas afirmativas para garantizar el acceso a mujeres (y otros grupos poblacionales) a mejores oportunidades profesionales.

"Ellos piensan que están cumpliendo una obligación al brindar oportunidades a mujeres, aunque sea sólo con contextos adversos. Pero esas condiciones representan vulnerabilidad para ellas, no una fortaleza", advierte Tatiana Adalid, experta en mercadotecnia estratégica y en reputación corporativa de la Universidad Anáhuac.

Otro posible motivo es la existencia de sesgos inconscientes, que se reproducen al pensar que existen diferencias entre el liderazgo femenino y el masculino y, además, con base en estereotipos de género, suele atribuirse a las mujeres una capacidad e interés intrínseco por cuestiones relacionadas con las llamadas habilidades blandas como creatividad, capacidad de adaptarse a un entorno complejo o empatía, características consideradas positivas en una crisis, mientras que de los hombres se esperan habilidades técnicas como la negociación o dirección.

Para Adalid, remover a un director para designar a una nueva directora puede verse como un avance de la perspectiva femenina de las empresas porque el número de crisis es creciente; no obstante, la realidad apunta más a que tanto hombres como mujeres fuimos educadas y socializadas para cumplir con ciertos roles en la vida pública y privada.

Expertas como Laura Peña, socia y directora de Operaciones de Relind, una empresa de gestión de capital humano, habla sobre las compañías que tienen expectativas de las mujeres y su liderazgo como que éste sea más empático y enfocado en los detalles, habilidades útiles en la resolución de algún problema o crisis.

Además de la creencia basada en un estereotipo de género, el problema de que las mujeres ocupen estas posiciones es que las crisis al ser finitas y, en muchos casos, efímeras, sólo requieren de la pericia y aportaciones de mujeres por periodos reducidos, en los que incluso los puestos que les ofrecen son interinos y no definitivos.

"Las mujeres resuelven sus problemas y luego que ya todo pasó, estas mismas posiciones se quedan en manos de hombres que se quedarán de forma definitiva con el puesto mientras que siguen mandando a esas mismas mujeres a apagar otros fuegos", dice Peña en entrevista con Expansión Mujeres.

Por tanto, que la decisión sea tomada con la influencia de los motivos aquí expuestos, como para cumplir con una cuota o 'quemar un cartucho' en lo que llega un hombre a cubrir una decisión, es nada ético y poco estratégico, de acuerdo con Lourdes Ocampo, profesora de liderazgo de EGADE Business School sede Guadalajara.

¿Por qué las mujeres acceden a resolver crisis?

Eso dependerá de cada mujer y su situación. Aunque parezca incomprensible para algunas personas que las mujeres asuman retos que parecen más arriesgados que oportunos, se debe partir de que las mujeres están en búsqueda de estas ventanas de oportunidad.

"Seguramente algunas de estas oportunidades se les presentaron primero a hombres que las rechazaron porque igual pueden acceder a otras, mucho más fácil que las mujeres, debido a la cultura patriarcal", indica Tatiana Adalid.

Por su parte, Ocampo considera que para una mujer es más difícil decir que no a una promoción u oportunidad, porque no sabes cuándo se te va a presentar una puerta para ti y, peor, temen también cerrar otras puertas para las mujeres que vienen en el camino.

 

¿Tomar o no estas oportunidades?

Eso dependerá de cada mujer y su situación.

Un ascenso puede ser ese gran salto que muchas buscan para su carrera; sin embargo, para incrementar las positivas de que la decisión sea la correcta estos son los factores que debes considerar, de acuerdo con las expertas:

- Laura Peña recomienda hacer un análisis de qué nivel de crisis está la empresa y comprender la naturaleza de la misma. "No es lo mismo tomar una empresa con un escándalo de fraude a una cuyo directivo es acusado de homicidio", dice.

- No tomar decisiones precipitadas. Para Peña, es fundamental contar con el tiempo necesario para tomar una decisión que podría cambiar la vida de alguien, para bien o para mal.

- Tatiana Adalid invita a las mujeres a reflexionar sobre cómo tú experiencia y conocimientos pueden contribuir a la resolución de las crisis, y posteriormente, a la gestión y dirección de una empresa.

- Sé abierta. Adalid exhorta a las mujeres a pensar que toda crisis es una oportunidad profesionalmente, pero también para el sector. Y si no es en esa empresa, tu papel podría ser reconocido y valorado en otra de la misma industria.

 

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