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Cómo usar el lenguaje inclusivo en el trabajo

Aunque cada vez se habla más sobre lenguaje inclusivo, hay un espacio donde aún permea poco: los centros de trabajo.
lun 02 mayo 2022 05:30 AM
Lenguaje inclusivo en el trabajo
Lenguaje inclusivo en el trabajo

"No puedo hablarle en 'a, e, o' cuando estoy con un don señor machito que tiene mi trabajo en sus manos", dice Karla, una abogada que trabaja en la Cámara de Diputados.

Karla, que ha pedido modificar su nombre para esta entrevista con Expansión Mujeres, comenta que, a partir de sus experiencias en círculos formales de empleo, al utilizar el lenguaje inclusivo ha sido atacada y ridiculizada.

Para ella, en el espacio de pláticas semiformales e informales siente la comodidad de responder si llegaran a burlarse o a agredirla. "Pero si estoy en un espacio con una persona que tiene mayor jerarquía y donde no me siento segura, utilizo lenguaje como 'todas las personas', 'la ciudadanía' o 'el personal administrativo'", afirma.

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¿Qué es el lenguaje inclusivo?

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, se entiende por lenguaje inclusivo una manera de expresarse oralmente y por escrito sin discriminar a un sexo, género social o identidad. Su uso ha causado discusiones en distintas esferas de la vida pública como redes sociales o conversaciones personales, sin embargo, un lugar en el que su adopción no se ha generalizado es en los centros de trabajo.

Los motivos por los que el lenguaje inclusivo no es una de las principales conversaciones dentro del mercado laboral son diversos y pueden apuntar al desconocimiento sobre por qué debería o no utilizarse o, incluso, miedo al rechazo.

Para Karla, usar el lenguaje inclusivo es un acto para reconocer la diversidad ante estructuras y buscar buenas formas de expresión, pues éstas se pensaron y reprodujeron mediante el uso del lenguaje androcéntrico y binario (enfocado en dos géneros).

Andrea Villagómez, gerente senior de Cultura Organizacional en Babbel, sostiene que falta de diversidad e inclusión en la comunicación, las políticas y la cultura de la empresa puede ser un agente estresante en el entorno laboral. Y la negligencia en esta área, advierte, puede reforzar los sesgos, causar daño a la autoestima y generar ansiedad, así como fomentar la inequidad entre los empleados.

La especialista cree que defender la diversidad en el lugar de trabajo es un factor crucial en el bienestar de las empleadas y empleados y conlleva la responsabilidad de tomar medidas activas para evitar prejuicios, jerga o expresiones que puedan discriminar a personas o grupos en particular.

"La comunicación dirigida a todos los públicos, y no solo a algunos, es el mejor camino hacia una comunicación eficaz y un entorno de trabajo saludable. Es por eso que las organizaciones deben garantizar que líderes, la gerencia media y los empleados comprendan la importancia de las palabras y que la elección sobre su uso, intencionalmente o no, puede incluir o excluir a otros", afirma.

Además, asegura que el idioma juega un papel trascendental en la lucha contra la exclusión. El lenguaje, continúa, es un organismo vivo, en constante evolución, siempre en consonancia con los acontecimientos y cambios sociales que nos rodean.

"Para las organizaciones es más importante que nunca mantenerse al día y utilizar un lenguaje inclusivo. Esto no solo garantiza que todos sean vistos de la forma en que quieren ser vistos, al mismo tiempo crea un espacio seguro donde las personas pueden sentirse valoradas y también es un paso necesario para desafiar los prejuicios conscientes e inconscientes", señala. "Las iniciativas en torno al lenguaje inclusivo ayudan a eliminar los obstáculos vinculados a los estereotipos y favorecen el desarrollo de acciones a favor de la igualdad profesional".

 

¿Cómo usar el lenguaje inclusivo?

En el caso de Babbel, Villagómez comparte que la empresa cuenta con un grupo de Diversidad, Equidad e Inclusión, que busca tener prácticas de contratación y promoción equitativas e imparciales, además de capacitar a aquellos y aquellas con subrepresentación. Por ello, lanzó una guía interna para la inclusión lingüística.

Abril Torres, académica y consultora en temas relacionados con género y lenguaje inclusivo, reconoce que incorporarlo en el trabajo se vuelve un fenómeno complejo y para ello propone no perder de vista que el objetivo de la lengua es que se entienda, pero que también puede incorporar herramientas de inclusión.

"Si no quieres usar la 'x' o la 'e', puedes utilizar desdoblamiento, aunque sólo se refiere a hombres y mujeres, o términos neutrales que no supongan hacer referencia de las personas a quienes se dirige alguien", recomienda.

Asimismo, aconseja aprender a calcular el impacto en cuanto al lugar y momento para usarlo, preguntándose cuál es la línea o políticas de cierta empresa al preguntarse qué otras prácticas adoptan al exterior respecto a inclusión.

También recomienda que si hay resistencia o reacciones agresivas, no se responda para no desviar la atención de un intento de inclusión y mejorar las prácticas comunicativa.

Aunque el esfuerzo personal cabe, "una sola persona hablando con lenguaje inclusivo no va a cambiar las condiciones de una empresa", dice. Sin embargo, sirve para abrir un espacio de discusión que hable sobre la potencia que tiene el lenguaje para poner sobre la mesa "ciertas cosas que damos por hecho y que no sólo tengan que ver con género, sino con mindfulness, bienestar y productividad".

La especialista destaca que su uso puede ayudar a normalizar la presencia de mujeres en todos los niveles de una compañía y a visibilizar las carencias que haya en ciertos centros de trabajo.

"Si queremos decir jefas y jefes, pero no hay jefas, el lenguaje nos ayuda a evidenciarlo", advierte.

 

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MujeresEquidad de géneroInclusión
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