Las repercusiones de la crisis sanitaria han sido más severas entre las mujeres, que fueron más quienes perdieron su empleo respecto a los hombres, en parte a causa de su sobrerrepresentación en los sectores vinculados al consumo, más directamente afectados por las medidas de confinamiento.
Cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) muestran que la pérdida de empleo durante 2020 fue de 5% para mujeres, en comparación con 3.9% para los hombres.
La crisis sanitaria también aumentó al doble la carga de las mujeres entre el trabajo y las responsabilidades hogareñas; y las tareas domésticas y el cuidado de los niños y ancianos "recaen de forma desproporcionada" sobre ellas.
El ritmo de la tasa de contratación de mujeres también es más lento, aunque el mercado laboral se recupera sus probabilidades de ser contratadas para cargos directivos son menores, según el estudio, que constata una regresión de uno a dos años respecto a los progresos conseguidos hasta ahora.