El Día Internacional de la Mujer no es una campaña de temporada. Es un recordatorio incómodo de que la violencia y la discriminación siguen presentes en el mercado laboral, pero para erradicarlas se necesita ir más allá del discurso.
Si de verdad queremos que marzo marque una diferencia, la pregunta para el liderazgo es: ¿qué acción concreta va a sobrevivir a fin de mes?
Propongo tres “regalos” que cualquier colaboradora agradecerá. Se trata de herramientas con el potencial de cambiar estructuras y fortalecer la competitividad.
1. Un protocolo inclusivo, confiable y operativo
La Ley Federal del Trabajo exige contar con un protocolo para prevenir y atender la discriminación y la violencia laboral. No obstante, el documento no es lo mismo que tener un sistema funcional.
Un protocolo efectivo, con perspectiva de género e interseccional, es aquel que reconoce que no todas las personas enfrentan los mismos riesgos ni las mismas barreras dentro de la organización y define rutas claras, responsables, tiempos y criterios de actuación. Todo plasmado a través de un mecanismo imparcial para atender situaciones sensibles, donde la dignidad de las personas no es negociable.
Si tu empresa aún no lo tiene, marzo es una gran oportunidad para desarrollarlo. Si ya existe, es momento de preguntarse con honestidad: ¿funciona? ¿La gente lo conoce? ¿Confía en él?