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Mentoría entre mujeres: “Ella me dio un ejemplo de cómo resistir”

Gaby Herrera, líder en Latam de la fintech Provenir, habla de cómo mentoras impulsaron su carrera desde que entró a la banca.
vie 19 marzo 2021 05:02 AM

Hombre, blanco y de entre 40 y 50 años. Así era el perfil que trabajaba en la banca a finales de la década de los 90, cuando Gabriela Herrera comenzó su carrera “Me topé con que por lo menos 99% de las personas en la banca era así”, señala la líder en Latinoamérica de la fintech Provenir.

Ahora, Gaby Herrera tiene más de 20 años de experiencia en tecnología y finanzas en empresas tales como Banco Itaú de Brasil y HSBC de Estados Unidos. Como consecuencia de su desarrollo profesional tuvo que vivir en varios países, aprender nuevos idiomas y crecer negocios desde cero. Pero, a pesar de lo masculinizado del sector, ser la única mujer en la sala o una de las pocas en ocupar espacios para emitir su opinión no fue una constante en su crecimiento laboral. En el camino, se encontró con mentoras que la acompañaron en esa trayectoria.

“Tuve la suerte de llamar la atención de la única mujer en mi lugar de trabajo. Ella me enseñó todo lo que necesité para empezar a confiar en mí misma y en mi trabajo. Cuando estás acostumbrada a ser una de las pocas mujeres, te encuentras dudando de lo que sabes o de lo que puedes aprender, por eso considero que su enseñanza más importante fue convencerme de siempre pedir un lugar, una oportunidad”, explica.

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Con el tiempo, esa convicción se transformó de pedir ocupar espacios a repensar de qué manera ocuparía ella los lugares a los que fuera llegando como mujer. “Esto que ella me dijo me quedó muy marcado, porque si conseguía un puesto más importante no sería la misma experiencia que si un hombre lo tuviera. Como mujeres solemos que pensar en otros factores, como iniciar o no una familia, vivir en pareja o no, e incluso en el mismo trabajo sentimos la necesidad de demostrar nuestra capacidad”, explica.

Las dinámicas laborales suelen ser un reflejo de cómo las personas llevan su vida personal, de los modelos que las rigen. Y crecer en un sector en el que la presencia ni la participación de las mujeres era mínima no fue fácil, según la directiva de Provenir. Porque, además, no había redes de apoyo con quienes compartir las experiencias que vivían las mujeres desde esos espacios marginados.

“Mi segunda mentora me dio un ejemplo de cómo resistir diariamente a los obstáculos que vivimos por ser mujer y además, ser una mujer joven en ascenso. Cómo se comportaba ella día a día me enseñó a entender que habría mucho llanto y era normal porque la frustración es mucha, sobre todo cuando tienes ideas que sacuden la forma de hacer las cosas en los centros de trabajo”, dijo.

A diferencia de sus amigas o mujeres en círculos en los que se desenvolvía, Herrera decidió dedicar tiempo al desarrollo de su carrera antes que ser mamá, hasta llegó ese momento en su vida y tuvo que adaptar muchas cosas a esa nueva etapa.

“Mi tercera mentora fue la CEO del banco en que trabajaba y me tocó cuando yo ya era mamá. Su acompañamiento fue primordial porque me enseñó sobre procesos profesionales, a establecer nuevos procesos a niveles más grandes, pero también sobre qué significa ser mamá trabajadora y cómo se logra un balance entre tu vida personal y tu vida profesional”.

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Con el tiempo, esa convicción se transformó de pedir ocupar espacios a repensar de qué manera ocuparía ella los lugares a los que fuera llegando como mujer. “Esto que ella me dijo me quedó muy marcado, porque si conseguía un puesto más importante no sería la misma experiencia que si un hombre lo tuviera. Como mujeres solemos que pensar en otros factores, como iniciar o no una familia, vivir en pareja o no, e incluso en el mismo trabajo sentimos la necesidad de demostrar nuestra capacidad”, explica.

Las dinámicas laborales suelen ser un reflejo de cómo las personas llevan su vida personal, de los modelos que las rigen. Y crecer en un sector en el que la presencia ni la participación de las mujeres era mínima no fue fácil, según la directiva de Provenir. Porque, además, no había redes de apoyo con quienes compartir las experiencias que vivían las mujeres desde esos espacios marginados.

“Mi segunda mentora me dio un ejemplo de cómo resistir diariamente a los obstáculos que vivimos por ser mujer y además, ser una mujer joven en ascenso. Cómo se comportaba ella día a día me enseñó a entender que habría mucho llanto y era normal porque la frustración es mucha, sobre todo cuando tienes ideas que sacuden la forma de hacer las cosas en los centros de trabajo”, dijo.

A diferencia de sus amigas o mujeres en círculos en los que se desenvolvía, Herrera decidió dedicar tiempo al desarrollo de su carrera antes que ser mamá, hasta llegó ese momento en su vida y tuvo que adaptar muchas cosas a esa nueva etapa.

“Mi tercera mentora fue la CEO del banco en que trabajaba y me tocó cuando yo ya era mamá. Su acompañamiento fue primordial porque me enseñó sobre procesos profesionales, a establecer nuevos procesos a niveles más grandes, pero también sobre qué significa ser mamá trabajadora y cómo se logra un balance entre tu vida personal y tu vida profesional”.

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La directiva es consciente de los cambios que han sucedido desde que ella comenzó su carrera y que, por ejemplo, en la empresa que ahora lidera, se vive un entorno muy distinto a aquél que predominaba en los 90. “Tomamos en cuenta distintas visiones y experiencias. Te puedo decir que ahora 50% de las posiciones de liderazgo son ocupadas por mujeres”, señala sobre Provenir.

En México, sólo un banco, de 49 que operan en el país, ha nombrado a una mujer como presidenta de su consejo. Laura Diez Barroso ocupa esa posición en Santander México, al tiempo que Diana Álvarez dirige el Banco del Bienestar.

Las mujeres ganamos espacios y crecemos también con la intención de ocupar más terrenos para más de nosotras.
Gaby Herrera

En ese contexto, los programas de mentorías entre mujeres sirven para dotar de más herramientas a las mujeres en el trabajo, mientras también cierran la brecha de participación en sectores que, como el bancario, aún están muy masculinizados.

"Es importante saber que tenemos que comportarnos como hombres para crecer; al contrario, tenemos que compartir nuestra fortaleza, nuestro compromiso y sobre todo nuestra experiencia y conocimientos, que seguro le serán de utilidad a alguien más", dijo la directiva.

Por su parte, Jana Boltvinik, managing partner en Capital Invent, apuntó en el panel ‘Los VCs y los sesgos de género’, organizado por Expansión Mujeres, mencionó que los retos más importantes a los que se enfrentan las emprendedoras y mujeres en el sector laboral es la fuerza de esas redes que aún no tienen, al ser un espacio que fue dominado tanto tiempo por hombres. “Es el mismo network que van financiando a las mismas empresas y así se va haciendo un sesgo de representación casi inconsciente”, señaló.

Como la primera mujer socia de un fondo de venture capital en el país propone que en su nuevo portafolio se plantee la posibilidad de invertir en proyectos siempre y cuando cuenten con una política de género que se materialice en que mujeres ocupen sillas grandes desde las que se toman decisiones importantes. Sobre todo porque, según Boltvinik, las mujeres traen otro tipo de destrezas a la mesa.

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