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La falta de perspectiva de género obstaculiza la gestión de crisis

Cuando una mujer comete un error en su vida pública o simplemente cuando las cosas no salen como la gente espera hay un castigo social el cual proviene de la carga estigmatizante.
jue 09 septiembre 2021 04:06 AM
La falta de perspectiva de género obstaculiza la gestión de crisis
La falta de perspectiva de género obstaculiza la gestión de crisis

Las crisis reputacionales y sus efectos pueden multiplicarse debido a la facilidad con la que se propaga la información a través de espacios digitales y a la hiperconexión que ello conlleva. Si alguien se equivoca, es más fácil que las personas se enteren y de que lo hagan con mayor inmediatez. ¿Eso significa un problema para las mujeres? Definitivamente sí, porque los equipos aún no están sensibilizados para solucionar una crisis con perspectiva de género.

“La perspectiva de género ni siquiera se plantea como un enfoque al momento de gestionar una crisis corporativa. Y me parece que está relacionado justamente con las personas que lideran la gestión de crisis, pues si éstas no tienen este enfoque o no son sensibles a los temas de género, difícilmente pueden diseñar una estrategia de manejo de crisis con este enfoque”, afirma Mariana Orozco, consultora de comunicación y género de la agencia PRoa StructurA.

Para Orozco, los equipos de gestión reaccionan sabiendo que existe una mayor carga para las mujeres en términos de expectativas, pues en su caso, ellas siempre deben demostrar el máximo esfuerzo, sobre todo cuando ocupan puestos de liderazgo.

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Cuando una mujer comete un error en su vida pública o simplemente cuando las cosas no salen como la gente espera hay un castigo social el cual proviene de la carga estigmatizante de que “no pueden porque son mujeres”, apunta. “Crecimos en una estructura en la que las desventajas las tenemos las mujeres y nos miden con la vara masculina. por eso al momento de gestionar una crisis nos va peor a nosotras”.

Existen distintos estilos para dirigir una empresa o un gobierno, de acuerdo con Orozco. Por ejemplo, el año pasado se destacó la gestión de mujeres que gobiernan países como Islandia, Dinamarca y Nueva Zelanda, respecto a la pandemia de COVID-19, pues pudieron contener el contagio de manera muy temprana. ¿Qué hizo la diferencia? La comunicación que dirigieron a su población fue diferenciada; al hablar se dirigieron, por ejemplo, a los niñas y niños o a personas de la tercera edad. Y aun así, sólo 7% de los países tienen una mujer al frente de su gobierno.

Antonio Ocaranza, director de la agencia OCA Reputación, asegura que independientemente de la empresa o entidad en que ocurre una crisis, siempre hay un componente de género en la reacción que se tiene debido a la conformación de los comités.

“Estamos muy lejos de poder integrar en México esas concepciones de género en el sector privado, para empezar porque los comités que son responsables de tomar decisiones en una crisis tienen una subrepresentación en términos de género”, señala.

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Añade que esa falta de representatividad no sólo impide a las empresas tener una perspectiva de género cuando se trata afrontar un punto de inflexión que puede tener consigo un costo reputacional alto, sino que también merma la operación diaria porque son menos las personas con poder de decisión que se preocupan por utilizar lenguaje más propicio o en cuestionar prácticas discriminatorias.

Ocaranza considera que si son sólo hombres quienes deciden cómo reaccionar a una crisis que involucra a mujeres no necesariamente van a representar esos puntos de vista.

Y del lado de las mujeres en el escaparate público, coincide en que los liderazgos femeninos son más escrutados debido a que la sociedad les atribuyen ciertas cualidades por prejuicios, como que no hay mujeres presidentas “porque no podrían lidiar con la tensión”, advierte.

“Las crisis son crisis de confianza y se genera porque tienes una expectativa de la conducta de alguien. Cuando alguien se desvía de esa expectativa hay una ruptura de confianza y en el caso de mujeres esto tiene que ver con estereotipos de género que asocian a mujeres más a ciertos roles de servicio y familia, que de dureza frente a momentos difíciles”, dice.

Denys Méndez, directora de Grupo de Comunicación Corporativa de JeffreyGroup, afirma que el principal activo en la resolución de un problema es entender en qué contexto se originó la crisis y qué valores predominan en ese momento.

“Las valoraciones sobre mujeres son más estrictos para mujeres que las que se hacen para hombres y eso tiene que ver con la forma en que entendemos las responsabilidades de las mujeres”, insiste.

Ese doble rasero, señala, se explica porque las mujeres no participan como expertas, sino como receptoras de acciones debido a la falta de representación en espacios de liderazgo.

No obstante, prevé una transformación en la forma en que se comprenden los retos de las mujeres con las conversaciones que se tienen respecto a la brecha salarial, a los techos de cristal, al acoso sexual, y a muchas dinámicas que afectan a las mujeres.

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