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El perfil de la pobreza en México está feminizado

Antes de la pandemia, las mujeres ya asumían la mayoría de labores de cuidado no remuneradas. También ocupaban menos plazas en el mercado laboral. Ambas variantes se profundizaron después de 2020.
jue 08 abril 2021 05:01 AM
El perfil de la pobreza en México está feminizado
Las mujeres dedican 50 horas semanales al trabajo de cuidados no remunerado, de acuerdo con Coneval.

México podría presumir que Arturo Herrera, su secretario de Hacienda, participa en el Consejo Consultivo del Banco Mundial para asuntos de género y desarrollo. También que es uno de los pocos países que cuenta con un apartado en su presupuesto federal como el Anexo 13, destinado únicamente a combatir la desigualdad por género que azota al país. Sin embargo, aún no existe un sistema de cuidados universal, no hay guarderías o estancias infantiles públicas en el país.

“Tenemos que empujar políticas públicas que estén informadas con evidencia, con objetivos específicos de igualación de oportunidades entre hombres y mujeres. Y si este gobierno dice que los pobres son su prioridad, no hay forma de no pensar con perspectiva de género porque el perfil de las carencias en México es un perfil muy femenino en México”, dijo Claudia Maldonado, quien es profesora-investigadora del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) y también forma parte del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Coneval publicó en 2018 el informe Pobreza y Género en México: hacia un sistema de indicadores, el cual muestra que una de las manifestaciones de las brechas de género tiene que ver con el tiempo que mujeres destinan al trabajo de cuidados no remunerado, en contraste con los hombres, diferencia que Coneval estima de por lo menos 20 horas: las mujeres destinan 22 horas semanales a quehaceres domésticos, mientras que los hombres solo realizan 2.5 horas. Y en el caso de cuidados las mujeres dedican por lo menos 50 horas semanales.

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Los baches de un presupuesto sin perspectiva de género

En diciembre, el Congreso dio luz verde el Proyecto del Paquete Económico para el Ejercicio Fiscal (PPEF) 2021 que propuso el gobierno federal, el cual prevé un gasto total de casi 6.3 billones de pesos, 0.3% menos que el aprobado para 2020.

Del PEF total, se estableció que el Anexo 13 cuenta con 128,092.2 millones de pesos para ejercer durante 2021, un incremento de 24,574.4 millones de pesos (19.6%) que en 2020. Sin embargo, especialistas en finanzas públicas como Adriana Hernández, quien ha trabajado para SHCP, Pemex y el Banco Mundial, advierte sobre una reducción sistemática para programas de este anexo cuyo único foco es la perspectiva de género, para otorgarlo a programas sociales más generales como Jóvenes construyendo el futuro.

“Si aislamos sus 13 programas favoritos como Sembrando vida, en 2021, el Anexo 13 disminuyó 65%. Y podrían decir que es una asignación histórica, pero los programas que ya estaban en el Anexo 13 como Salud materna, sexual y reproductiva (que son progresivos) presentan recortes”, cuestionó.

Sostiene que para 2020 el programa de Precios de Garantía (un programa de Segalmex destinado a apoyar a los pequeños y medianos productores, estimular la producción agropecuaria y garantizar la autosuficiencia en maíz, frijol, arroz, trigo harinero y leche) aprobó 2,000 millones de pesos para mujeres y 8,000 millones de pesos para hombres, de los cuales 700 mdp (35%) se entregaron efectivamente a mujeres, mientras que el resto (1,300) se lo dieron a hombres.

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En entrevista con Expansión, Hernández sostiene que si una política pública no está plasmada en el presupuesto, no existe respecto a que el Anexo 13 es transversal a todas las dependencias, es por eso que el gobierno puede destinar más recursos a la entrega de programas que decida, sin que estos estén sujetos a ningún criterio de género, como sería la entrega de becas de educación superior o posgrado para mujeres, programas para erradicar la violencia, restablecimiento de guarderías y estancias infantiles

Además, si el gobierno ya considera desarrollar una reforma fiscal, podría considerar agregar imposiciones que favorezcan a las mujeres.

“Tenemos el antecedente del impuesto a los cigarros, lo que se recauda se usó para subsidiar sus tratamientos en el sistema de salud público. Lo mismo podría pasar con los impuestos que recauden de productos de higiene femenina. Lo ideal es que este impuesto se tasara con 0% y lo que se recaude, sea etiquetados para un subsidio del Anexo 13 en rubros específicos como salud reproductiva, educación sexual y escolar, atención o prevención de la violencia contra mujeres”, recomendó.

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Por su parte, Claudia Maldonado, explica que desde su origen, el Anexo 13 se diseñó como una categoría transversal de género para asegurar que en administración pública, cada año, haya recursos para garantizar la igualdad entre hombres y mujeres.

Con más optimismo que Hernández, afirma que dos años de aumentos seguidos es una buena noticia porque existen más recursos que funcionalmente están asociados a ello.

Sin embargo, sostiene que el problema es que muchos programas que están asociados a consideraciones de reajustes presupuestales.

“En Coneval tenemos mapeados 107 programas públicos, de los cuales sólo 43 están alineados con desarrollo social. Y muchos programas -por su definición o su modelo operativo- no inciden directamente en la reducción de la brecha de género”, dijo.

Respecto al caso específico de Jóvenes construyendo al futuro, afirmó que -por su diseño- el gobierno federal pensaba que atraería más a hombres, pero notan que la participación es bastante similar. Y de acuerdo con cifras oficiales del programa, de 376,477 aprendices 220,298 han sido mujeres y 156,179 hombres.

“Otros programas, su diseño o modelo operativo, llegan de manera desproporcionada a hombres o estratos vulnerables que sean menos vulnerables. Lo que realmente es importante es que los recursos sean ejercidos con diseño de enfoque de género y que el diseño operativo busque a mujeres que acumulen desventajas”.

Para Maldonado, la irrupción de la pandemia profundizó las necesidades que ya tenían las mujeres desde antes, como aquellas que están relacionadas con lo que ella considera un monopolio del cuidado doméstico no remunerado.

“Para el diseño de planes fiscales y de políticas públicas tenemos que pensar en herramientas particulares como los programas de guardería, que tenían incidencia directa en la reincorporación de las mujeres al mercado laboral”, dijo.

La investigadora considera primordial tener una lógica de protección social que atienda a las lógicas estructurales que desfavorecen a las mujeres.

“Tenemos que empujar políticas públicas que estén informadas con evidencia, con objetivos específicos de igualación de oportunidades entre hombres y mujeres. Y si este gobierno dice que los pobres son su prioridad, no hay forma de no pensar con perspectiva de género porque el perfil de las carencias en México es un perfil muy femenino en México”, dijo

Y aunque el Anexo 13 es un punto de partida para Maldonado, no alcanza. El siguiente pasado es pensar cómo atender de forma estructural, desde el Estado, la organización privada y civil, la creación de un sistema universal de cuidados que hasta ahora no son remunerados.

“Libera a mujeres de esa carga monoplaza para insertarse en el mundo de trabajo por primera vez o después de ser mamás”, dijo.

¿Cómo?

  • A través de arquitectura presupuestaria y el diseño de políticas desde los tres niveles de gobierno (local, estatal, federal).
  • También de la adopción de una perspectiva de género para la planeación e implementación del gasto presupuestario.
  • Iniciativas agresivas de compensación como una reconfiguración de los impuestos rosas.
  • Tener herramientas de coordinación e inteligencia pública para que el sector público, privado y social implementen acciones y ofrezcan oportunidades de inclusión a mujeres indígenas, jóvenes en riesgo de deserción escolar y mujeres que viven en zonas rurales.

Por último, destaca que la adopción de estas medidas es crucial para el potenial económico y de desarrollo en el país.
“Dadas al cirsuntancias, la recuperación economía pasa por entrarle al enfoque de género y a la reducción agresiva de la echas de género porque ésta tiene un costo humano y social, pero también económico”, concluyó.

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