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Enfrentar un despido es doloroso, pero no el fin del mundo

¿Cuándo fue la última vez que escuchaste hablar a alguien sobre su despido? Te contamos por qué es importante contar los tropiezos, al igual que los éxitos.
jue 23 junio 2022 05:00 AM
Enfrentar un despido es doloroso, pero no el fin del mundo
Enfrentar un despido es doloroso, pero no el fin del mundo

Abrir las redes sociales es ver una sucesión de historias de éxito laboral: ascensos, nuevos empleos, la obtención de premios o reconocimientos... Fuera de la virtualidad, también es común que en reuniones con amistades y familiares se pregunte a alguien sobre cómo le va en el trabajo.

Cada una de esas historias de éxito son valiosas y es importante compartirlas. Pero también es relevante hablar de la otra cara: lo que se consideran tropiezos o fracasos laborales, como un despido, episodios que también forman parte de la carrera laboral.

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Un despido puede implicar una experiencia similar a un duelo, ya que se suele vivir como una pérdida, explica Adriana Ortiz, psicoanalista, escritora y miembro de la Sociedad Psicoanalítica de México.

"Ese significado cultural del despido es más duro cuando se trata de una mujer. Puede generar un estrés más grande, ya que las oportunidades en el mundo laboral son más desiguales para ellas que para los hombres, porque puede costarles más colocarse en una posición, más, si ya estaba en algún cierto tipo de mando", dice.

Liz Sarmina, mentora de marca personal y empleabilidad, cuenta con una trayectoria relevante en el área de capital humano. En un momento de su carrera fue despedida. Cuando sucedió, recuerda, fue su jefe directo quien la llamó a una sala de juntas.

"Me dijo que tenía preparado mi cheque, porque no querían que trabajara más con ellos. No me lo esperaba, definitivamente, y me cayó de sorpresa. Pregunté a qué se debía, para tener mejor feedback de mi trabajo, me me dijeron que era información que se reservarían y al final me hicieron saber que no era bienvenida", explica Sarmina.

Aunque contaba con condiciones adecuadas para tomar decisiones, ya que su liquidación conforme a la ley le daba la oportunidad de planear qué seguiría en su carrera, fue una situación que le causó ansiedad. Y vergënza, por el tabú que trae consigo un despido.

"Hoy sé que me ayudó a tomar ímpetu para mi siguiente reto laboral, porque en menos de dos meses ya estaba trabajando en una consultora en un puesto mejor y con mayores retos. En retrospectiva, ya no lo veo con pena sino como un reto diferente por el que tuve que atravesar", afirma.

Sarmina incluso aprovechó su experiencia personal y ahora ayuda con consultoría para reforzar su perfil y estrategias de empleabilidad a personas que también están atravesando por una situación de cambio laboral a raíz de un despido o por la búsqueda de nuevos retos de crecimiento.

A Ana M, que es asesora legislativa, le despidieron de una secretaría federal en 2021, después de muchos años trabajando en dependencias gubernamentales, tras incorporarse a un nuevo equipo. Su proceso fue complejo, porque primero le ofrecieron un cambio de posición, que en realidad se convirtió en despido.

"En ese momento colapsé con la noticias y además el tratamiento que le dieron fue muy malo", señala.

 

Cómo manejar un despido

Para Ana M, la forma en que una empresa maneja un despido es clave para afrontarlo de la mejor manera. En su caso, la información incompleta le hizo sentirse muy mal respecto al valor de su trabajo. Por ello, recomienda, en caso de percibir señales de alerta sobre la estabilidad de tu empleo, acercarse con los jefes directos, así como al personal de Recursos Humanos para pedir todas las respuestas necesarias que te permitan un posible cambio de empleo.

Lo más importante, dice Adriana Ortiz, es no tomarse personal un despido, porque muchas veces las circunstancias que lo provocan no tienen que ver con las capacidades de la persona, sino de algunas cuestiones propias de la empresa, como un recorte de personal.

En todo caso, con el fin de identificar posibles errores y áreas de crecimiento, lo recomendable es solicitar retroalimentación sobre la situación que llevó a la salida de la empresa, para dar espacio a un periodo de reflexión para mejorar las competencias que tengan que afinarse.

“Como mujeres solemos tener el síndrome del impostor, además de una sobrecarga importante de trabajo en la casa y la oficina, por eso tenemos que identificar qué errores tuvimos y qué factores no dependen de ti y más bien tienen que ver con una incompatibilidad de necesidades de una empresas y tuyas como profesional y mujer”, aconseja.

Otro aspecto fundamental para Ortiz es atender la faceta burocrática. "Podemos reclamar nuestros derechos, incluso a nivel legal al ser despedido, pues muchas veces, por pasar este dolor, dejamos de lado todos los trámites que tienen que ver con un despido", dice.

Para ello, es recomendable buscar asesoría jurídica en caso de que no te liquiden conforme a la ley. Existen instancias gubernamentales que lo hacen de forma gratuita, como la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo (Profedet), que pone ofrece sus servicios a través de este sitio.

En caso necesario, no hay que descartar la visita con algún especialista en salud mental si se padece algún tipo de crisis, como ansiedad o en caso de depresión, derivado de un despido laboral. La orientación psicológica es igual de relevante que la legal y también es posible acceder a servicios profesionales probono, como la línea telefónica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) o Locatel. Puedes consultar el listado completo aquí.

El otro gran reto es cómo se afronta el periodo de búsqueda de trabajo. "Por dos meses estuve mandando mi CV a muchas dependencias, al menos dos al día, y la gran mayoría de las ocasiones ni siquiera recibí una confirmación de correo. Fue un proceso durísimo, más que el despido, y sé que mermó mi autoestima", comparte Ana M.

Encontrar un nuevo empleo le ayudó a superar el mal trago, además de platicar de ello con sus padres, que le apoyaron para "ponerse de pie" de nuevo.

 

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