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¿Qué hago si una compañera de trabajo fue víctima de violencia digital?

Las empresas deben contar con protocolos de acción mientras que, como acompañante, se debe tener la sensibilización de que un acto así nunca es culpa de la víctima
mar 01 febrero 2022 06:06 AM
¿Qué hago si una compañera de trabajo fue víctima de violencia digital?
¿Qué hago si una compañera de trabajo fue víctima de violencia digital?

Daniela Miriel recibió un mensaje de una compañera de trabajo: filtraron sin su consentimiento fotografías íntimas en redes sociales. Aunque no tenía experiencia en acompañamiento a una víctima de violencia digital, buscó los medios para proporcionarla de la mejor manera.

"No tengo una relación estrecha con ella, pero en un grupo de trabajo alguien puso que un número del grupo empezó a mandar archivos y compañeros hombres se mofaron de lo sucedido. En ese momento mandé un mensaje para ofrecerme a apoyarla si así se requiere y después me llegó un mensaje de ella para solicitar mi ayuda", dice.

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Así como la compañera de Miriel, cuyo nombre prefirió ser reservado, más de 17 millones de personas usuarias de internet a partir de los 12 años vivieron algún caso de acoso cibernético durante 2020, de los cuales 9.4 millones eran mujeres, según la la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDHCM).

No obstante, de acuerdo con Angélica Contreras, fundadora de la colectiva Cultivando Género, que se especializa en brindar acompañamiento a víctimas de violencia digital, los recursos con los que operan los órganos responsables de brindar una primera respuesta de atención a mujeres que buscan denunciar son escasos y se encuentran rebasados en su capacidad.

"El año pasado pudimos acudir al búnker [Fiscalía de Delitos Sexuales] y les ofrecimos una capacitación al personal, pues no estaban familiarizados con los cambios legales a partir de la aprobación de la Ley Olimpia, pero están completamente sobrepasados y eso provoca que la gente no tenga la información que necesita para atravesar por una situación así", dice en entrevista con Expansión.

Por ello, la organización ha creado la guía 'No estás sola', que será útil a las víctimas directas, pero también para las personas que como Miriel quieren acompañarlas.

¿Cómo empieza el acompañamiento?

Contreras señala que es necesario entender que la violencia que viven las mujeres en el espacio digital no es distinta a la que se vive en otros espacios físicos. La diferencia en este caso es el factor viralidad, que puede causar un daño psicológico más grave para la persona que sufra este tipo de delitos digitales, sobre todo aquellos de índole sexual, los cuales son los más comunes en México y América Latina.

De acuerdo con la guía, el paso cero es brindar primeros auxilios digitales, es decir, reportar todos los contenidos que se hayan difundido de forma ilegal en las plataformas digitales, las cuales ya cuentan en su mayoría con un protocolo para eliminar ese contenido denunciado con la mayor inmediatez posible.

Sin embargo, se debe considerar tomar capturas de pantalla a esas publicaciones antes de reportarlas pues serán necesarias como evidencias para quienes decidan seguir un camino legal. Estas capturas deben ser resguardadas en varios dispositivos con un nivel importante de seguridad como discos duros externos.

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En segundo lugar, los esfuerzos se tienen que volcar en calmar a la persona que sufrió la agresión, poder estar a la disposición de lo que la persona afectada pueda requerir y que se sienta escuchada. Para ello no se debe interrumpir su relato, ni juzgar lo que dice. "Es muy fácil en este momento que una víctima se sienta juzgada o poco entendida, por eso la escucha activa debe ser muy cuidadosa y tener en mente que lo que se busca en tener la mayor cantidad de información para ayudar a esa persona", dijo.

Como acompañante se debe tener la sensibilización de que un acto así nunca es culpa de la víctima. Grecia Macías, abogada en la Red de Defensa de los Derechos Digitales (R3d), considera que la no revictimización es el eje que dirigirá cualquier serie de acciones.

Y recuerda que es quien vive la violencia quien lleva la batuta sobre las decisiones y acciones a tomar, ya sea jurídica o emocionalmente. En ese momento se pregunta qué es lo que la víctima quiere, si busca una reparación de daño o sólo la eliminación del contenido. "No hay una única forma o correcta de hacer las cosas", afirma.

Para Macías, un acompañante no tiene la responsabilidad de contar con los conocimientos legales pertinentes, pero sí de ser claras respecto a las expectativas y posibles escenarios que una víctima puede enfrentar al optar por la vía civil o penal. "Tenemos la obligación de hablarles siempre con la mayor honestidad posible y hacerles saber que, sin importar lo que quieran, contarán con compañía", apunta.

¿Qué pasa con los centros de trabajo?

Mónica Flores, directora de Recursos Humanos de Penguin Random House, explica que, en el caso de la editorial, se aplica el Protocolo de atención a violencia, discriminación y/o acoso laboral en cuanto una colaboradora avisa que ella o alguien más fue víctima de violencia digital.

En entrevista con Expansión Mujeres, explica que el procedimiento requiere que colaboradora se acerque al Comité de Compliance, quien es el encargado de evaluar los casos a través de los medios que el protocolo indica (correo electrónico); después, el comité evalúa el caso y, de acuerdo con la gravedad, se imponen medidas al colaborador que está infringiendo violencia digital.

"Las sanciones pueden ser diversas y dependen de la situación, y de ser necesario, implican la separación inmediata del cargo del agresor", afirma.

Asimismo, el protocolo contempla la condición de que la agresión provenga de un externo, para la cual se tomarán medidas con el área legal y de IT para el proceso, luego de ofrecer asesoría legal y apoyo psicológico a la colaboradora.

"El objetivo primario es resguargar la integridad mental y física de nuestras colaboradoras", afirma Norma Godínez, directora de Recursos Humanos de Kelly, una empresa dedicada a la gestión y atracción de talento.

Respecto a los protocolos específicos cuando se trata de violencia digital, detalla que se definen matrices de escalamiento y claras políticas de uso de las redes de la compañía, así como el de las redes sociales, pues una vez al mes reciben capacitación de ciberseguridad que les facilita el conocimiento necesario para identificar en qu´é momento se es vulnerable a ser víctimas de algún delito cibernético.

La violencia digital es un delito, por lo que de inmediato toman las acciones legales correspondientes, siempre y cuando la afectada lo decida. La empresa cuenta además una política de cero tolerancia ante un colaborador que infringiera esas reglas, lo que le costaría la separación total de la empresa.

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MujeresDelincuencia juvenilSeguridad cibernética
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