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Ser mujer conlleva más riesgo de contraer VIH

En 2020, las adolescentes y mujeres jóvenes de entre 15 y 24 años representaron 25% de las nuevas infecciones de VIH.
mié 01 diciembre 2021 05:50 AM
Ser mujer conlleva más riesgo de contraer VIH
En 2020, las adolescentes y mujeres jóvenes de entre 15 y 24 años representaron 25% de las nuevas infecciones

A pesar de los avances que se han logrado contra el VIH, el mundo tiene 37 millones de personas que viven con el virus, de las que 53% son mujeres, de acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En 2020, las adolescentes y mujeres jóvenes de entre 15 y 24 años representaron 25% de las nuevas infecciones, mientras que sólo son 10% de la población. Seis de cada siete nuevas infecciones por el VIH entre adolescentes (de 15 a 19 años) ocurrieron en niñas, a pesar de que los niños viven en contextos similares. Las mujeres jóvenes tuvieron el doble de probabilidades de vivir con el VIH en comparación con los hombres.

Además de la diferencia de riesgo entre sexos, pueden influir otros factores. Por tanto, dentro de la población de niñas adolescentes y mujeres jóvenes, las diferencias en sus perfiles de riesgo únicos significan que algunas pueden estar más expuestas a una infección de VIH, de acuerdo con Hilton Humphries, científico del Caprisa (Centro para la investigación en el centro de SIDA de Sudáfrica, por su siglas en inglés).

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Humphries explica que comprender los perfiles de riesgo ayuda a entender cómo la prevención y el contagio de VIH están influenciados por factores biológicos, socioconductuales y estructurales.

"Para las mujeres, se consideran factores como la confianza de la pareja, el valor social de las relaciones, su riesgo percibido y las consecuencias económicas y sociales que se producen como resultado de su uso. Todo esto sucede en el contexto de las desigualdades estructurales que sustentan el riesgo, cosas que los individuos no siempre pueden controlar", dice en entrevista.

Asimismo, destaca las dinámicas de poder en las relaciones como un riesgo adicional para adolescentes y mujeres jóvenes sexualmente, pues al estar en una posición de desventaja (edad, poder, capacidad adquisitiva o que ejercen algún tipo de violencia de género) se dificulta que sostengan discusiones sobre salud sexual con sus parejas.

"Los contextos de alta pobreza femenina y dependencia de la pareja, el poder y las desigualdades de género de estas relaciones aumentarán el riesgo de infección por el VIH y pueden limitar la capacidad de las adolescentes y mujeres jóvenes para negociar prácticas sexuales seguras", advierte.

Por su parte, Aurora del Río Zolezzi, secretaria Académica del Instituto Nacional de Salud Pública, recuerda que la OMS estima que, en las relaciones heterosexuales, las mujeres son de dos a cuatro veces más vulnerables a la infección por VIH que los hombres.

"Una de las razones de esta mayor vulnerabilidad es la magnitud del inóculo, es decir, el semen de un varón infectado contiene una cantidad de células infectadas por VIH muy superior a la presente en los fluidos vaginales de una mujer infectada", explica.

Del Río sostiene también que las mujeres suelen necesitar transfusiones sanguíneas más frecuentemente que los hombres, sobre todo por complicaciones relacionadas con el embarazo o el parto y ese puede ser otro factor de riesgo en algunos lugares.

No obstante, afirma que los factores sociales son aquellos que más vulneran a las mujeres porque las normas sociales determinan patrones de conducta diferentes para cada uno de los sexos, que se traducen en desigualdades para las mujeres en distintas esferas de la vida social.

"Muchas mujeres no conocen las prácticas sexuales de sus compañeros fuera de los límites de la propia relación de pareja, por lo que no tienen conciencia de estar en riesgo. La mayoría de las mujeres no pueden cuestionarle al marido su conducta y, si lo hacen, se exponen a situaciones de conflicto potencialmente violentas. Aún más, aquéllas que sí tienen alguna percepción de estar en riesgo es poco lo que pueden hacer para negociar la adopción de medidas que las protejan de un eventual contagio", asegura.

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Para combatir la desigualdad económica, la dependencia femenina de las relaciones y la violencia de género, Hilton Humphries recomienda la promoción de la educación femenina, así como cambiar las normas de género para infantes con el fin de construir creencias de género más equitativas, para que, a medida que los hombres crezcan, se cree un entorno en el que los derechos de las mujeres sean respetados.

El especialista urge a las autoridades a tomar responsabilidad en que el uso de los servicios de prevención del VIH está influenciado por las desigualdades en el acceso y por las normas sociales y de género.

"Sin comprender el contexto social en el que las adolescentes y mujeres jóvenes gestionan y negocian el sexo, y sin adaptar las intervenciones para romper el ciclo de transmisión, será una lucha lograr el control de la epidemia en las adolescentes y mujeres jóvenes", apunta.

Por su parte, Aurora del Río exhorta a involucrar a sus parejas sexuales, desafiar las normas sociales y de género, brindar educación sexual integral y crear servicios de salud sexualmente positivos e igualitarios para adolescentes.

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